Siempre pateamos la misma piedra, y cada día nos duele más

La situación económica cada día se deteriora más.  La emisión monetaria y su correlato, la inflación, cada día aumenta mas. El PBI esta estancado y falta inversión. No hay menos pobres. Cada vez hay menos reservas reales en el BC y mas pagares de deuda de la Tesorería. El Gobierno esta crispado y los sindicatos también. Las agresiones y ofensas, de todos lados, están a la orden del día. Cada vez tenemos menos energía. Años atrás la exportábamos y ahora es uno de los principales gastos de nuestro país.

 

Estas definiciones, aunque parezca mentira, no corresponden a un especialista profesional de la economía. Surgen de lo que se dice en la calle. Empleados, obreros, taxistas, en general, el ciudadano. Estas opiniones corresponden a  opositores del gobierno, y también a aquellos que lo votaron (no fanáticos).

Este gobierno ya cumplió cinco años (cuatro y uno) y la conclusión es que estamos peor. La tesis es, como no podemos pensar  que las cosas se están haciendo mal a propósito, se debe reconocer  que por lo menos todo esta mal, pero sin maldad. En consecuencia, es un problema de gestión, no saben que hacer. Pero este es el mal menor. El MAL, con mayúsculas, es la falta de sentido común para darse cuenta de la realidad. Remarquemos, no están contra el país, pero niegan el sentido común (y diría la inteligencia), que nos muestra la necesidad de hacer algo diferente para revertir la situación. El pobre orgullo de no saber pedir ayuda a los que saben esta hundiendo a nuestro país y lo peor de todo es que esta hundiendo a los que dice defender: a los asalariados y a los que no tienen trabajo. Todos sabemos que “errar humanun est”, pero  conocemos la grandeza que es el reconocimiento de estos errores.

Siempre pateamos la misma piedra, y cada vez nos duele más.

En estos días, muy solapadamente, el Gobierno nos dio unas tenues señales. Si hay control de precios por 60 días, y no se pueden publicitar ofertas: hay inflación ¡.

Ahora bien, esto del control de precios es una novedad técnica, elucubrada por el equipo económico, que en un momento de análisis dijo “EUREKA”. Ahora si dimos en la tecla. El día 61 no tendremos más inflación.

Pero, algunos memoriosos nos recordaran que esta medida técnica (¿) fue aplicada varias veces en la historia económica Argentina.  ¿Y saben que paso? , siempre fracaso con diferentes desenlaces del grado de inflación. Hasta llegamos a la hiperinflación, de la cual tenemos un recuerdo triste de empobrecimiento de la población. Es importante dejar en claro, que la clase más pudiente, siempre es la que menos sufre. Aclaremos nuevamente, que no hay maldad en el Gobierno,… el tema es que no saben y son orgullosos.

La Argentina, vivió muchos años con una inflación crónica mayor a la actual. Claro que era otro contexto mundial, en donde todo el mundo tenia inflación, aunque menor a la nuestra. En la actualidad el mundo cambio, casi no hay inflación. Una cifra cercana a los dos dígitos ya es increíble y maligna para el país que la soporta.  En esos años de sufrimiento del constante aumento de los precios aprendimos a perder el valor de las cosas en razón de que cada momento debíamos poner más pesos para comprar  la misma cosa.  Esta situación psicológica espiral izabamás y casi diría, que vivíamos a la espera de nuevos salarios para seguir la calesita. No teníamos idea del valor del dinero. Nuestro valor era la botella o el kilo de pan que podríamos comprar, independientemente  de la cantidad de pesos  que había que utilizar.

Si la moneda no tiene valor, estamos perdiendo algo de nuestra soberanía. Sin pretender decir que lo mejor que nos paso fueron los casi diez años de convertibilidad, en esos años no solo recuperamos lo que estábamos perdiendo de soberanía, sino, y diría lo mas importante, recuperamos el valor del dinero, y por consiguiente sabíamos lo que costaba esa botella o cuanto costaba ese kilo de pan. Con la estabilidad lograda, podíamos defender nuestro salario, y sabíamos claramente si un producto aumentaba. Si bien es una verdad de Perogrullo, la inflación castiga a los más pobres.

Conclusión

El congelamiento de precios por si solo nunca sirvió. Puede ser una medida preparatoria de una serie de medidas serias para ir parando la vorágine inflacionaria. Esto que todo ciudadano sabe, ¿no lo sabe el Gobierno?  Manteniendo la premisa, que no hay mala intención,…lo que falta es idoneidad, conocimientos técnicos. ¿No será el momento, de dejar de lado el orgullo, y poner un equipo económico profesional para que no me duela más el pie?

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