Una Mirada a las Tendencias de Inversión Extranjera Directa

 

 Desde los países que recién comienzan a modernizarse, al club de los países ricos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el mundo está lleno de oportunidades para el desarrollo. Mientras los banqueros centrales tienen control sobre los niveles monetarios de una economía y los políticos controlan los asuntos fiscales, estos dos grupos a menudo no pueden impulsar el crecimiento sin ayuda externa. En este punto, ingresan  las inversiones extranjeras directas (IED). En términos simples, son entradas o salidas de capitales de un país a otro. Por ejemplo  compañías que construyen fábricas en el extranjero o invierten en el desarrollo de un campo petrolero.

 

 Países  con mayor inversión extranjera directa (IED)

 

Cada año hay  más de $ 1 trillon en flujos de IED hacia los países de todo el mundo, pero la distribución está lejos de ser pareja. Según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), los países con la mayor proporción de la IED respecto al PIB en el año 2011 fueron:

1. Liberia

2. Mongolia

3. Hong Kong SAR (China)

4. Sierra Leone

5. Luxembourg

6. Singapur

7. Republica del Congo

8. Belgica

9. Chad

10. Guinea

 

Lo que llama la atención en esta lista es que las economías se dividen en dos bandos: los países conocidos para el desarrollo de los recursos naturales y de los países conocidos por los servicios empresariales financieros. Mongolia, Liberia, Guinea y el Congo tiene importantes recursos minerales y han llamado la atención de grandes empresas mineras como ArcelorMittal (NYSE: MT). Otros son conocidos por el tipo de empresas bancarias offshore que las personas  utilizan para evitar pagar impuestos en otro lugar.

El PBI vs. IED Total

La consideración de la  IED como porcentaje del PIB no indica el tamaño de la economía en donde se está invirtiendo.  Algunas de las economías enumeradas anteriormente son mucho más grandes o más pequeñas que otras en términos de PIB, y cuando comparamos  las economías por el total de IED recibidos,  el ranking cambia casi por completo.

1. United States: $258 billion

2. China: $220 billion

3. Belgium: $102 billion

4. Hong Kong (China): $90 billion

5. Brazil: $72 billion

6. Australia: $66 billion

7. Singapur: $64 billion

8. Russia: $53 billion

9. France: $45 billion

10. Canada: $40 billion

 

 

Estos 10 países recibieron en conjunto más de la mitad de la IED mundial, con Estados Unidos y China que representan más del 20%. Si bien varios de estos países tienen recursos naturales que podrían atraer a la inversión extranjera, la verdadera atracción es el tamaño de sus poblaciones. Una gran población significa muchos consumidores, y una compañía multinacional generalmente quiere estar cerca de sus consumidores. La proximidad permite a la empresa reducir el costo de envío de mercancías y le permite mantener una estrecha vigilancia en los cambios  de los gustos del consumidor. Sentado en una oficina en la otra parte del  mundo, todas estas realidades podrían perderse.


La inversión extranjera se utiliza a menudo como un chivo expiatorio político para los males del mundo, y sin duda hay momentos en los que merece una mala reputación. Las grandes empresas pueden atropellar a los países en desarrollo, alimentar la corrupción y la eliminación de la riqueza de un país, en lugar de inyectarla de nuevo en la economía nacional. Estas realidades son las que dieron lugar  a la idea de una maldición de dichos recursos.

La globalización, que tiende a ir de la mano con la IED, no es el concepto económico más popular o más  querido, incluso aunque estén destinados  a beneficiar  a  los consumidores. Funcionarios bajo presión pueden  ganar puntos, señalando con el dedo a las empresas extranjeras empeñadas  en “ser dueñas del país”, con legislaciones tipo “compre nacional” y barreras no arancelarias,  reduciendo la capacidad de los extranjeros para llegar a los mercados.

 

El lado positivo

 

Sin embargo, la inversión extranjera directa no es mala. Los flujos de capital positivos son una señal de que el resto del mundo considera a la  economía de un determinado lugar,  valida para recibir capitales y son una señal de que un país los merece. IED permite a los países alcanzar el conocimiento para desarrollar sus  recursos que de otro modo no lo podrían lograr.

Los beneficios que derivan de la utilización de capital pueden ser utilizados para construir infraestructura, mejorar la salud y la educación, mejorar la productividad y la modernización de las industrias. La verdad está en equilibrar el deseo de llenar las arcas del Estado con el conocimiento que dichos fondos ofrecen para  mejorar las vidas de la mayor cantidad de gente en el largo plazo. Nada crea mayor  inestabilidad como cleptomanía.

 

Conclusión

 

¿Cómo puede un país lograr atraer inversiones del  resto del mundo?  Los países pueden incrementar la afluencia de inversión extranjera directa mediante la creación de un clima de negocios que haga que los inversores extranjeros se sientan como si su capital está a salvo. Las bajas tasas de impuestos y otros incentivos fiscales, la protección de los derechos de propiedad privada, acceso a créditos y financiación, y la infraestructura que permita que los frutos de la inversión de capital lleguen al mercado, son algunos de los incentivos que los países pueden ofrecer. La obtención de un buen ranking en el World Bank’s Doing Business report  y mantenerse al margen de la Transparency International’s Corruption Perceptions Index.

 

Por Brent Radcliffe

www.investopedia.com   (Marzo 2013)

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