Lo que la Hiperinflación Alemana nos Enseña Acerca de la Actual Impresión de Dinero

 

 

Vamos a hablar de la confianza, la confianza en el dinero, la confianza en aquellos que controlan su oferta, y qué sucede cuando esa confianza se ha perdido.
Desde 1971 en que Gran Bretaña adoptó su moneda decimal, la libra se ha devaluado en un promedio del 5% anual.

La alta inflación y la hiperinflación son la misma enfermedad, con la misma patología y los mismos síntomas.

En la década de 1920, la Alemania de Weimar sufrió el ejemplo más extremo y espectacular de lo que hoy llamamos de “relajación cuantitativa”, (QE).

 

¿Qué paso?

Cuando los alemanes despertaron después de perder la guerra, el marco alemán había perdido tres cuartas partes de su valor frente al dólar, la libra, el franco francés.

El país estaba roto,…hambriento. La economía estaba gravemente herida.

La situación era limite (conferencia de paz de Versalles, la cuestión de las reparaciones), el nuevo gobierno republicano en Weimar sólo podría seguir los pasos de su predecesor imperial, recurriendo a la imprenta para suplir la necesidad inmediata de billetes nacionales que los impuestos no podían proporcionar. Al frente del Reichsbank estaba el Dr. Rudolph Havenstein, convencido de la solución a través de la emisión.

Además, las condiciones de paz eran prácticamente impagables (pago de 2.000 millones de marcos de oro al año durante 66 años -132.000 millones de dólares en total, entre otras confiscaciones).

Después de la guerra Alemania necesitaba remplazar sus confiscados buques mercantes, ferrocarriles, locomotoras y material rodante nuevo, nuevo equipo para construir caminos.

Con el criterio existente en Alemania del Weimar,  empresarios comenzaron a aprovechar las oportunidades que ofrece crédito sin límites para satisfacer la demanda interna y recrear sus exportaciones. La disponibilidad de crédito sin límites favoreció a productores y fabricantes de acero (Thyssen, Siemens, AEG, Kloeckner, Krupp). Inversión sin respaldo.

Los alemanes estaban convencidos de la política expansiva del Reichsbank. El punto es que los industriales amaban la inflación.

Se comenzó a necesitar mucho tiempo para contar los billetes de cada transacción.

A finales del verano de 1923, la inflación impulsada por la ola de inversión comenzó a dar sus resultados negativos: falta de trabajo y fabricas paralizadas. Las huelgas por salarios más altos exigen cada vez más dinero de papel para pagarles.

En aquel momento, el principal problema era como se emitía mayor cantidad de marcos. Suena increíble las palabras que expreso con orgullo el Dr.Havenstein: “Estamos llegando a la emisión de  20.000 millardos diarios de marcos”. [Un milliardo son mil millones]. De seguir así, en un día se podrá emitir dos tercios de la circulación total.

Havenstein no conocía la teoría cuantitativa del dinero: en general el precio de los productos tiene relación con la oferta de dinero disponible para comprar.

En noviembre, Havenstein afortunadamente murió. Y un tal Dr. Hjalmar Schacht (más tarde banquero de Hitler), se hizo cargo del trabajo. El Reichsbank detuvo de inmediato el descuento bonos del Tesoro, y la economía, que estaba orientada a la inflación perpetua, paró en seco.

El Dr. Schacht inteligentemente permitió al marco  la eliminación de 12 ceros de cada operación, para volver a la cordura la contabilidad. Pero Schacht introduce simultáneamente una moneda llamada el rentenmark, con base, no en oro, sino en el valor de la tierra, ya que no había suficiente oro de respaldo. Y, milagrosamente, funciono

El rentenmark se mantuvo hasta el reichsmark pudo volver a la  paridad oro que regia en 1914. La gente creyó en el rentenmark porque necesitaba creer en él, y quería hacerlo. El valor del dinero, es la confianza. La estabilidad volvió con la confianza en la moneda.

 

Volvamos al presente

 

La importancia de esta historia, pareciera que no esta valorada.

El Banco de Inglaterra ya ha emitido £ 375 bn de dinero nuevo, con la amenaza de otros  £ 25 mil millones  próximamente. Esta relajación cuantitativa (QE) consiguió  bajar las tasas de préstamos, y ha socavado los ahorros de los pensionistas. Una de las consecuencias es el camino hacia la inflación.

Pero, no es solo el Banco de Inglaterra que sigue esta línea. La Reserva Federal de EE.UU., actualmente emite $ 85 mil millones de dinero nuevo cada mes sin pruebas de que sus repetidos ataques de QE hayan tenido el efecto deseado.

Tambien Mario Draghi del Banco Central Europeo, que en 2011 invento un billón de euros para los nuevos bancos de Europa, al  1%, para equilibrar los problemas de la eurozona. También el verano pasado, prometió el apoyo ilimitado a naciones de la eurozona que lo soliciten.

Las personas saben que su dinero va a perder la mitad de su valor en un año, o una semana, o una tarde, y en consecuencia no quieren ahorrarlo. Tambien tengamos en cuenta  la velocidad de circulación del dinero, que puede ser un motor más potente de la inflación que la impresión.

Pero no hay mucha diferencia los criterios de Havenstein y la promesa de Mario Draghi de ayuda ilimitada del Banco Central Europeo para la zona euro, o la predicción de Bernanke de mantener su línea de emisión.

Se esta jugando con la confianza del papel moneda, y de este modo con la estabilidad de la economía.

Sabemos que la inflación amenaza el valor de nuestras pensiones, de nuestros ahorros, de los ingresos fijos y los niveles de vida. Pero mantenemos las tasas de interés bajas. Los precios siguen subiendo. Tomemos conciencia de lo que está pasando este año con los precios de los combustibles. Y la comida. Y las tarifas de tren. E incluso el agua.

El dinero es el medio por el cual se mide la riqueza, la posición social, la seguridad, el medio de vida deseado, lo que hace posible el comercio, los viajes, las empresas, los seguros, y todo tipo de interacción civilizada.

 

¿Que conclusiones podemos sacar de esta historia?

 

Primero, lo que le pasó a Alemania después de las dos guerras mundiales fue como una vacuna: explica por qué hoy no se arriesgará a contraer la enfermedad de nuevo.

Segundo, la impresión de dinero es como una droga: un adictivo, a corto plazo conveniente, con dolorosas consecuencias a largo plazo.

Tercero, es perverso, la devaluación de la moneda divide a la sociedad y la corrompe. Desalienta al ahorro.

Cuarto, cuando las economías se conducen con inflación, desarrolla su propio lobby de intereses creados: los que se benefician de ella a costa de la nación.
Los industriales alemanes, vieron la inflación como una bendición.

Quinto, la velocidad de circulación de una moneda puede ser más inflacionaria que aumentar la cantidad de billetes, y es más difícil de controlar. La velocidad aumenta a medida que la confianza cae.

Sexto, el dinero es un valor de confianza. El primer deber de un banco central es, por tanto, mantener la confianza de las personas en su integridad absoluta.

Finalmente, la inflación inducida de  la oferta monetaria (financiación del déficit, política crediticia liberal, impresión de dinero), es el repudio de la deuda que se arrastra. Es el robo a hurtadillas. Keynes lo llama un impuesto injusto. Peor aún, y más peligrosamente, es la traición de la confianza.

 

Por Adam Fergusson

Money Morning <moneymorning@electricmessage.co.uk

 

 

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