Dos caminos para la crisis de Portugal

 

Portugal ha sido una de las “historias de éxito” de la austeridad. Fue uno de los países de la eurozona rescatados en 2011, a cambio de promesas de que iban a hacer recortes de gastos.
A principios del año pasado, el mundo se nublo, cuando Grecia amenazó con abandonar el euro. Esto no sólo incremento los rendimientos de los bonos griegos, sino que sucedió también lo mismo con otros países con problemas de la eurozona. Los inversores pensaron que sería una estampida hacia la salida.

Portugal fue uno de aquellos cuya deuda fue degradada a la categoría de basura por las agencias de calificación crediticia. Sus rendimientos de los bonos se dispararon a casi 18%.

Pero al final, Grecia se quedó en el euro. Al mismo tiempo, Mario Draghi, jefe del BCE,  dijo que haría lo que fuera para salvar el euro. Los inversores retrocedieron, suponiendo que no se iba imprimir dinero para comprar bonos, y la eurozona se “salvo”.

Mientras tanto, la coalición de gobierno de Portugal fue capaz de acordar grandes recortes en el gasto y aumento de impuestos. En consecuencia, en el  pasado noviembre, el costo del endeudamiento de Portugal  a más de 10 años había caído por debajo del 5%,  por primera vez desde 2009.

Hasta ahora, todo bien. El problema es que, mientras que los recortes de gastos pudieron mantener  a  Portugal en la moneda única, no lograron que la economía y del sector público notasen alguna mejora. El país se encuentra en medio de una recesión brutal.    El PIB real previsto (después del ajuste por inflación) esta proyectado con una caída del  2,5% para este año.

El desempleo es también un problema importante. No sólo es la tasa global esta en el  18%, sino que el desempleo juvenil está por encima de 40%. Muchos de los trabajadores más calificados están optando por emigrar, casi un cuarto de millón ya lo ha hecho en los últimos dos años. La mayoría van a otros países de la Unión Europea. Pero también a  otros destinos, como es hacia  ex colonia portuguesa de Angola.

Se podría argumentar que esto no es necesariamente una mala cosa. Algunos economistas sostienen que los desequilibrios entre los países se reducirían mucho más rápidamente si más personas cruzan las fronteras en busca de trabajo.

Pero mientras que el movimiento de mano de obra puede ser un neto positivo para el mundo en su conjunto, esta “fuga de cerebros” de trabajadores calificados,  no ayudará para nada a la economía de Portugal.

El Gobierno de Portugal se encuentra al borde del colapso

Pero los problemas de Portugal van mucho  más profundo que unos recortes de gastos. La burocracia del país, de dudosa eficiencia, necesita una reforma mayor. La  austeridad es el factor obviamente  culpable, por lo que ha sido el blanco de las quejas.

La coalición de gobierno que ha implementado los recortes ha visto a su popularidad caer en picada. Actualmente, la coalición  está muy por detrás del Partido Socialista que se opone a  los recortes, según las encuestas de opinión. Como resultado de ello, las partes que componen el gobierno están cada vez más irritados uno con otro. La situación va empeorando.

A principios de este mes, el ministro de Relaciones Exteriores renunció, argumentando que no podía seguir apoyando a la austeridad. Este fue un duro golpe, ya que es también el líder del partido, lo que sembró la duda acerca del futuro de la coalición.

Al principio, parecía que podía llegar a un acuerdo, mediante la promoción a ministro de Relaciones Exteriores del viceprimer ministro. Pero entonces intervino el presidente de Portugal, y dijo que disolvería  el Parlamento, a menos que se forme un nuevo gobierno  que incluya a los socialistas.

Por supuesto, el problema es que los socialistas se oponen al recorte de gastos. También los socialistas se beneficiarían de la caída del gobierno, porque eso significaría nuevas elecciones. De modo que se han negado a unirse a la coalición.

Esto plantea el peligro de que los socialistas anti-austeridad podrían terminar llegando  al poder. Si esto ocurre, es probable que los términos del préstamo original del 2011 puedan cambiar,  y se estaría en vías de  un enfrentamiento entre  Bruselas y los tenedores de bonos.

Las conversaciones aún se están llevando a cabo, por lo que una solución todavía es dable encontrar. Sin embargo, es difícil ver cómo Lisboa podría escapar a la necesidad de un segundo plan de rescate en cualquier caso. Esto es debido a que el costo del rescate para su sistema bancario le implica a  Portugal que no pueda alcanzar sus objetivos de déficit. Esto a su vez significa que podría tener problemas para refinanciar la deuda pública que se debe cancelar en septiembre.

El momento es horrible. Las elecciones en  Alemania son en septiembre. Lo último que Angela Merkel quiere es ir a una elección con un electorado alemán difícil, habiendo acordado otro acuerdo de rescate.
Se  puede confiar en  que  los burócratas europeos cubrirán  sus espaldas

Pero si hay algo que la crisis nos ha enseñado hasta ahora, es que es una mala idea apostar en contra de la capacidad de la eurocracia para encontrar una solución que sea suficiente para satisfacer a los mercados y los políticos – y mantener el proyecto del euro en el camino – sin resolver el problema de fondo.

Esto sugiere que el BCE llevará a cabo un plan de rescate secreto mediante la impresión de dinero para comprar bonos portugueses en caso necesario. A su vez, eso blindara delos ataques de pánico de los mercados de valores en la eurozona.

Se  puede comprar cualquiera de los fondos negociados en bolsa (ETF zona euro) que se comercializan para beneficiarse, o se  podría optar por un ETF que sigue el mercado portugués en particular.

Una mejor opción para aquellos con un apetito por el riesgo – si usted tiene un operador  que le permite comprar acciones portuguesas – es la  empresa  de pulpa Altri (LIS: ALTR). Esta es una apuesta arriesgada, y no es para apostar demasiado en ella. Pero la negociación a un precio / ganancias de sólo 5,5, y que exporta el 90% de sus productos, Altri, debería beneficiarse de la debilidad que soportaría el  euro, en razón de las nuevas emisiones de dinero.

Por Matthew Partridge (Senior Writer, MoneyWeek)

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