El Gobierno de México cumple con sus Promesas: Reforma Energética

La situación energética mexicana esta en problemas, sobre todo mirando al futuro. Las existencias cada vez son menores. Bajan las exportaciones y se comienza a importar. Se necesita tecnología y capital. Actualmente se estima que las reservas de crudo y gas pueden alcanzar a 45.000 millones de barriles de equivalente de petróleo. Con las reservas adicionales estimadas, considerando formaciones de esquisto y de aguas profundas del Golfo de México se podría llegar a 87.000 millones de barriles.

Este profundo proyecto de reforma energética, propone cambiar drásticamente  las condiciones que históricamente México abandera como bastión de su soberanía. La propuesta, en tanto modifica preceptos muy afincados, deberá enfrentar fuertes críticas por parte de la oposición.

El audaz proyecto del Presidente de México, Enrique Peña Nieto, pondría fin a la prohibición de inversiones privadas en la industria petrolera, con el objetivo de revertir la caída de la producción.

Si se logra la aprobación del Congreso, la iniciativa se convertiría en la mayor apertura del sector energético del país en décadas, desde la nacionalización del sector en 1938.

Se busca cambiar las condiciones de extracción, participando a capitales privados con contratos de utilidad compartida en todos los sectores comprendidos (gas, petróleo y electricidad). De todos modos, dejemos en claro, que la bandera de la propiedad de los hidrocarburos no se arrea. La propiedad seguirá siendo del Estado.

Peña Nieto expreso que la actual etapa es histórica para su país. El actual marco del inédito acuerdo legislativo entre gobierno y oposición, denominado Pacto por México, logro ya dos importantes reformas en educación y telecomunicaciones. Obtener la aprobación por la presente reforma, va a requerir mayores esfuerzos.  Si bien, tanto el oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI) como el conservador Partido Accion Nacional (PAN) afirmaron tener los votos necesarios para aprobar  la modificación, el opositor  Partido de la Revolución Democrática (PRD), de izquierda, anticipo que no apoyara la reforma constitucional. El objetivo del gobierno es modernizar las estructuras de la segunda economía Latinoamericana y llevarla a crecer a un ritmo del 6 % anual.

Para alcanzar estas metas, se busca eliminar la disminución de la producción, que cayo un 25 % desde el 2004 y reducir la dependencia importadora. En la actualidad no se están explotando ni el Golfo de México ni los recursos  de shale (esquisto).

Se deberá modificar el artículo 27 de la Constitución para permitir la firma de contratos entre Pemex y particulares para la exploración y explotación de crudo y gas. Tambien se deberá modificar el artículo 28, para abrir el nuevo camino. Y también reducir la carga impositiva de Pemex para hacer más competitiva a la empresa.

El tema que se esta tratando en el Congreso apunta a lo mas interno del nacionalismos mexicano. Durante décadas, en actos y marchas sindicales, la consigna ha sido “el petróleo es de los mexicanos” y “no a la privatización de Pemex”. Petróleo es sinónimo de soberanía para el país. Cada 18 de Marzo se celebra con un gran festejo el aniversario de la nacionalización del petróleo decretada por el popular presidente Lázaro Cárdenas en 1938.

Si la ley es aprobada, marcara una importante victoria para el casi nuevo presidente que asumió hace 8 meses con la promesa de volver a colocara a México en las grandes ligas de los mercados emergentes, posición perdida durante la ultima década con el ascenso de China y Brasil. La oposición mas fuerte podría venir desde la opinión publica. El líder nacionalista Andrés Manuel López Obrador, que perdió las últimas dos elecciones  presidenciales, ha denominado a la reforma como una “traición” y se comprometió a movilizar a sus seguidores para bloquear el proyecto.

De todos modos, Peña Nieto apelo en su presentación al ex presidente Lázaro Cárdenas, que como dijimos expropio la industria, enfatizando que los cambios que proponía eran muy similares a las leyes del periodo de Cárdenas, al terminar su mandato en 1940. En aquel momento estaban bloqueadas las concesiones pero abrían la puerta a los contratos de riesgo compartido. Esta situación se mantuvo hasta 1960 cuando México prohibió a las firmas privadas compartir utilidades y riesgos.

Esta reforma, aunque algo limitada para algunos, podría favorecer al afianzamiento del Pacto por México para que continúe vigente. “Es algo mas conservador de lo que a la gente le hubiera gustado, pero tal vez eso sea bueno”, dijo John Padilla, director gerente de la consultora energética IPD Latin America. Una iniciativa que hubiera presionado más el sentimiento nacionalista, pero que no habría conseguido la aprobación del Congreso habría sido una peor alternativa. Si se aprueba definitivamente, el trabajo más difícil estará centrado en los detalles, finalizo Padilla.

Extractado de La Nación – wsjamericas.com

 

 

 

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