Latinoamérica: La Región se Globaliza, ¿La Política marca Limites?

 

No se puede dudar que de la actual globalización, comercial, política, social, no hay retorno. Lo que también esta claro para los países es que estas “aperturas” deben enmarcarse en un plano de equivalencias de fuerzas y reconocimientos recíprocos. En general, los esfuerzos, de larga data de Latinoamérica, relativos a uniones económicas, uniones aduaneras, no han logrado  el éxito para el cual se conformaron.

Podemos recordar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el Foro Económico Asia Pacífico (APEC), la Comunidad Andina de Naciones (CAN), Mercosur, el ALBA y la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), entre otros. Mencionemos como antecesor de la Alianza del Pacifico al Arco del Pacífico creada en 2007 e integrada por 11 países: Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá y Perú. Su finalidad era coordinar una estrategia continental para la relación comercial con las economías más sólidas y también las emergentes del Asia Pacífico. La creación actual surge como una respuesta a los escasos avances en este proceso de integración.

 Desde estas columnas, nos hemos ocupado diversas veces sobre el tema que nos ocupa. La primera nota data del 4 de junio , titulada “Latinoamérica: Mercosur y Alianza del Pacifico”        http://codigoinversor.com/2013/06/latinoamerica-mercosur-y-alianza-del-pacifico/, y recordaba los inicios del Mercosur y de la Alianza del Pacifico, con referencias políticas y económicas actuales, en donde se marcaba claramente la intervención de la política en el desarrollo de las uniones económicas para las cuales se creaban. Días después, con” Latinoamérica: Profundización de los Problemas del Mercosurhttp://codigoinversor.com/2013/06/latinoamerica-profundizacion-de-los-problemas-del-mercosur/, se refiere directamente a los problemas políticos dentro del Mercosur  y marca una advertencia sobre un eventual  acuerdo de libre comercio entre México y Brasil.

“Tradicionalmente en competencia por liderar la economía regional, ambos países están ante una nueva oportunidad de concretar un tratado comercial. Esta vez, la misión esta en manos del sector privado. Los retos son vencer la desconfianza y superar los estereotipos”.

Pareciera que la madurez y el poder económico de cada uno es lo que potencia a esta posibilidad.

Finalmente, para mediados de junio, publicamos “Latinoamérica: El Mercosur, criticado desde adentro y desde afuera ,http://codigoinversor.com/2013/06/latinoamerica-el-mercosur-criticado-desde-adentro-y-desde-afuera/, en donde exponemos, que los problemas políticos internos de la Argentina prevalecen sobre el proyecto de integración de la región. El Mercosur fue la única región cuyo comercio descendió en Latinoamérica en 2012.

Ahora, mientras soplan aires de liberalización en Chile, Perú, Colombia o México, en Brasil se oyen voces de lamento porque Argentina es el miembro que menos aprueba la apertura en la región.
La pregunta pues, es, cómo nos sentamos a la mesa de negociaciones abiertas a nuestro derredor, donde tantos quieren estar (hasta muchos brasileños) pero donde hay que abrirse y competir.
Son tiempos de cambio en el terreno internacional. Es bueno que todos los actores (no solo el gobierno) también en Argentina generemos consensos en la materia.

Con el titulo “Globalización: llegó la era del Pacífico” autoría de Julieta Zelicovich y Esteban Actis (agosto 6 de 2013 – La Nación), se baja de nivel de detalle los objetivos  y modos de profundizar el trabajo de la Alianza del Pacifico. Al comentar el mencionado articulo, surge la diferencia entre la preminencia de lo económico versus lo político.

 La Alianza del Pacífico, ha irrumpido en la monótona dinámica de la integración de la región latinoamericana, generando gran atención entre académicos, periodistas, políticos y empresarios.

Se trata de una iniciativa entre cuatro países medios, relativamente homogéneos entre sí, que ya compartían varios acuerdos de integración, pero que decidieron necesario profundizar tales vínculos frente a los desafíos del siglo XXI.

En un contexto donde en la región había predominado un tipo de integración “pos liberal” más centrada en los elementos políticos y sociales (como la Unasur), la Alianza del Pacífico emerge como un esquema diferenciado, dando lugar al primer caso de “regionalismo del siglo 21” en América latina.

Se trata de una integración centrada en el nexo de comercio-producción-servicios, específico de esta etapa de la globalización, donde la producción se segmenta geográficamente integrando cadenas globales de valor (CGV). Se apunta a las barreras más allá de las fronteras, a los acuerdos bilaterales de inversión, y a algunas reformas unilaterales.

El concepto de: Se apunta a las barreras más allá de las fronteras, enfoca el tema desde la vista económica llevando a un segundo plano el aspecto político de las fronteras. Toda integración que forzosamente lleva a una globalización (parcial unión de mercados para llegar a ella), tiene incluida en sus negociaciones los factores políticos. Desde ya, como decíamos al inicio de la presente nota  toda tratativa “debe enmarcarse en un plano de equivalencias de fuerzas y reconocimientos recíprocos”, pero este concepto esta intrinseco en la voluntad de las partes. El objetivo a lograr debe ser el incremento del comercio para lograr mayor diversidad de productos a mejor precios, que redunden en un mayor bienestar de los ciudadanos.

Frente a esta situación, en el plano interno, la Alianza del Pacífico propone dotar de mayor profundidad a la integración. A ello se dirigen dos procesos: uno de armonización de los acuerdos existentes entre estos países y otro de generación de nuevas normativas en común. Se trata más de una integración positiva (construir normas estableciendo pisos mínimos de estándares por cumplir) que negativa (eliminar barreras prexistentes, como aranceles).

En el plano externo, la Alianza tiene un foco específico en las negociaciones de un acuerdo más ambicioso: el Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (TPP, por sus siglas en inglés). México, Colombia, Chile y Perú, de forma colectiva, pretenden convertirse en una plataforma de articulación política de integración económica y comercial, y de proyección al mundo con especial énfasis en el Asia del Pacífico.

Con estos objetivos, los gobiernos de los países en cuestión, junto con el sector empresario, avanzaron en nuevos acuerdos regionales que dieron origen a decisiones de apertura unilateral en temas contenidos en la Alianza.

Hasta aquí, la operatoria definida por la Alianza.  A decir de los autores que nos ocupan, la posición política de Brasil difiere y todo hace pensar que de un modo u otro hace prevalecer su potencial de liderazgo en la región y condiciona a sus pares. Las intenciones de Brasil y de la Alianza del Pacifico tienen caminos diferentes.

La apuesta regional de Brasil en la última década ha tenido tres ejes. En primer lugar, el mantenimiento y ampliación de la unión aduanera (Mercosur) con tarifas externas elevadas. En segundo, un bilateralismo selectivo en búsqueda de nuevos mercados -en donde se destacan los países con costa en el pacífico-, y por último, el liderazgo de un integración de toda América del Sur -regionalismo pos liberal-como es la Unasur.

Es principio de determinadas políticas  ideológicas del gobierno que lidera el PT, de entender  el libre comercio en un marco delimitado.  No olvidemos el peso natural de un país con algo menos de 200 millones de habitantes, que de un modo u otro conforman un gran mercado interno.

Países como Chile, Perú y Colombia deben adoptar una estrategia de desarrollo de corte liberal, cuyo correlato en el plano de la inserción económica internacional se liga a la apertura y eliminación de restricciones al comercio y capital, siendo los tratados de libre comercio (TLC) uno de los mecanismos centrales, y la inserción en las CGV uno de objetivos deseados.

Gran parte de la dirigencia política de Brasil defiende la idea de que  debe  ser un polo de poder en un orden internacional de carácter multilateral y abandonar definitivamente la idea de periferia.

Estas divergencias sobre el modelo de desarrollo, como en el rol político y económico que se pretende jugar en el sistema internacional, enfatizan la diferencia de las apuestas emprendidas por el flamante proceso de la Alianza del Pacífico y el entramado de acuerdos regionales que comanda Brasil, entre los que se encuentra el Mercosur. Las opciones no son excluyentes entre sí, aunque las posibilidades de emulación entre una y otra son muy complejas.

Reflexión Final

La política forma parte de toda tratativa de integración.  Pero no debe considérasela con mayor preminencia.  Como ya mencionamos, “El objetivo a alcanzar debe ser el incremento del comercio para lograr mayor diversidad de productos a mejores precios, que redunden en un mayor bienestar de los ciudadanos”.  Buscar un desarrollo sostenible de Latinoamérica, que definitivamente mejore el nivel de vida y distribución de nuestros pueblos.

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