Occidente Opina sobre China, pero su Camino esta Definido

Luego de la finalización del Tercer Plenario, los titulares de los diarios no están de acuerdo con las resoluciones del mismo. Títulos: “El ambiguo plan de reformas de China decepciona a los economistas” (TWSJ), “China apuesta a  reforzar la economía de mercado, pero sin apertura política” (La Nación); por otro lado, “China acuerda darle un rol “decisivo” al mercado” (Clarín), “China promete dar un rol “determinante” a los mercados y alentar el sector privado” (Cronista), “China apuntaría a reducir el crecimiento a 7%” (Financial Times).

Esta claro que todas las opiniones sobre el Plenario están juzgadas desde la óptica Occidental: primer esbozo de un plan de política económica del presidente Xi Jinping un año después de asumir las riendas de China señala que las fuerzas del mercado jugarán un papel “decisivo”, pero también insiste en que el control del Partido Comunista debe mantenerse fuerte, una contradicción que en lugar de dar un rumbo claro dio indicios de un camino difícil para las futuras reformas económicas.

Sin intención de impulsar reformas políticas, la cúpula comunista china se comprometió ayer a reforzar el “papel decisivo” del mercado en la economía para intentar revertir la declinación de las extraordinarias tasas de crecimiento de la última década.

Se ratifico  la “profundización general de las reformas” con un apoyo inusualmente fuerte a las compañías privadas como “componentes importantes” de la economía, pero advirtió que las industrias estatales seguirán siendo su fuerte.

Los defensores de la reforma dicen que Pekín debería abrir varias industrias controladas por el Estado a la competencia privada, pero cualquier medida para reducir los privilegios de las compañías favorecidas por el gobierno seguramente enfrentará resistencia entre los dirigentes comunistas.

Sin embargo, los dignatarios comunistas advirtieron que “lo más importante es mantener la autoridad del partido” sobre el país, una confirmación velada de que la dictadura comunista no realizará una apertura política.

El documento aprobado al término de los trabajos, que se prolongaron en gran secreto desde el sábado hasta ayer, es vago y representa un bosquejo sobre el que se trazará una hoja de ruta para los próximos años.

Es opinión generalizada que el Partido Comunista profundizara las reformas, pero no dio indicios sobre cuándo serían aprobados más cambios. Hubo un planteo general, pero sin bajar de nivel de detalle.

Estas ambigüedades presagian que la reforma agraria seguramente también quedará para el futuro. “El comunicado es muy genérico y no deja espacio a la posibilidad de reformas políticas”, dijo Zhang Ming, profesor en la Renmin University de Pekín y profundo conocedor de la estructura política china.

“Podría haber importantes novedades en el plano de la administración y de la propiedad. Y creo que podemos esperar para el futuro próximo una reforma de la propiedad y probablemente del sistema de permisos de residencia”, que hoy traza una división entre los residentes de la ciudad y del campo, agregó Zhang.

La reunión que terminó ayer en la capital china fue la tercera del Comité Central elegido en el XVIII Congreso del Partido Comunista, que se realizó hace un año. Tradicionalmente este encuentro es el escenario elegido por el nuevo grupo dirigente para lanzar su programa de gobierno. Fue en un Tercer Plenario de 1978 cuando el entonces líder chino Deng Xiaoping lanzó la política de “apertura y reforma” que sentó las bases del boom chino.

También fue en el Tercer Plenario de 1993 cuando su sucesor, Jiang Zemin, confirmó, cuatro años después de la masacre de estudiantes en la plaza Tiananmen, que el país seguiría adelante en ese camino de represión social.

Se preveía la presentación de un plan para transformar la economía china, con el objetivo de que dependa más de la demanda interna y menos de las exportaciones y las inversiones públicas.

El comunicado hizo un llamado a menos restricciones a la inversión, más derechos para los agricultores y un sistema más transparente para la recaudación de impuestos y gastos del gobierno, temas en que los economistas concuerdan que China necesita reformar. Pero en vez de planes concretos, enfatizó de manera ambigua la necesidad de “alentar, respaldar y guiar” el sector privado, aunque al mismo tiempo reafirmaba “el papel principal de la economía estatal”.

Hay mucho en juego: China afronta una economía en proceso de maduración, una población que envejece, una deuda creciente y una corrupción endémica que incluso los principales líderes reconocen que podría representar una amenaza a su poder. Estos factores podrían poner trabas a esta economía que, cuando Estados Unidos y Europa empezaron a mostrar señales de debilidad, asumió un rol como motor de crecimiento global. América Latina se benefició durante años de su apetito insaciable de materias primas. Los líderes chinos han advertido desde hace años que el cambio es necesario para asegurar que China siga creciendo a un ritmo saludable y distribuya los beneficios de manera más igualitaria.

Las autoridades también han sugerido que la desaceleración económica del país brinda una oportunidad para recalibrar la economía, para que dependa más de los consumidores y menos de las exportaciones y el gasto público.

“El tema clave es lidiar con la relación entre el gobierno y el mercado, para que el mercado juegue un papel decisivo en la distribución de recursos”, indica el comunicado. Pero incluso en esto, el documento es ambiguo. Más de 30 años después de que China empezara a alejarse de una economía planificada, el documento no utilizó ni una vez las palabras “sector privado”. En su lugar, hizo referencias a “una economía de propiedad no estatal”, dejando entrever la reticencia de algunos miembros del partido a abrirse al sector privado.

(Extracto de sendas notas de La Nación y The Wall Street Journal)

Brevemente hemos expuesto lo que nuestro mundo Occidental opina de lo que sucedió en Beijing. Pero, sospecho que no se conoce a fondo los lineamentos profundos y a largo plazo de  la hoja de ruta del desenvolvimiento chino.

El libro “La Silenciosa Conquista China” de los españoles Juan Pablo Cardenal y Heriberto Araújo, nos ayuda a conocer la estrategia de China para desarrollar y confirmar su camino hacia gran potencia global.

“Para quienes como nosotros, vivíamos en el país asiático, y éramos testigos a diario de los abusos, excesos y miserias del régimen, la esterilización de la mayor dictadura del planeta la veíamos con estupor y angustia. No se habían apagado los ecos de los Juegos Olímpicos que pusieron al gigante asiático en un pedestal, cuando Lehman Brothers, el cuarto banco inversor de Estados Unidos, anuncio su quiebra”.

La crisis que se inicio puso en jaque el sistema financiero occidental. Y llevo a un colapso a las economías más fuertes, Estados Unidos y Europa.

“En Pekín la crisis casi paso como un suspiro., gracias a un sistema financiero intervenido que evito el contagio y a un Gobierno que reacciono rápidamente para esquivar la recesion. Mientras el mundo se derrumbaba a su alrededor, China, con su creciente demanda e infinitas reservas de divisas, emergía como tabla de salvación de los grandes problemas occidentales, comprando deuda por todos lados, concediendo créditos por doquier. En poco más de un año, el prestigio de China en el exterior dio un vuelco de 180 grados. De pérfida dictadura a redentora de la economía mundial. Estaba claro que el centro de gravedad del poder mundial había empezado a virar hacia Oriente”.

Detalladamente los autores explican que  a largo plazo la vocación de China es global y su camino de como conseguirlo esta claro. Va a conquistar los mercados occidentales en todos los sectores. Con precisión nos dicen: “Nos hallamos ante una conquista de largo recorrido destinado a cambiar nuestras vidas, y que probablemente, esta sentando las bases del nuevo orden mundial del siglo XXI. El de un mundo bajo patrón chino”.

Ellos conocen su destino y lo manejan de acuerdo a sus tiempos. En Occidente hacemos “milagros económicos” y lo publicitamos a diestra y siniestra y rápidamente recorre el mundo.

“Observar y analizar con calma, asegurar nuestra posición, hacer frente a los asuntos con tranquilidad, ocultar nuestras capacidades y esperar el momento oportuno, ser bueno en mantener un perfil bajo, nunca liderar la reivindicación, llevar a cabo operaciones de carácter modesto”.

Discurso pronunciado por Deng Xiaoping (La estrategia de los 28 caracteres) a principio de 1990, después de la masacre de Tiananmen, para enfrentar los cambios. Hoy sigue dominando la estrategia internacional china.

Hasta la próxima,

Federico Rivero Lahitte