¿Cómo interpretar la volatilidad reciente?

Por que la retirada de los estimulos monetarios de la Reserva Federal repercute más en los países emergentes que en el propio Estados Unidos? ¿Por qué la lira turca se aprecia si el Banco Central de Turquía sube sus tasas? Hoy, momento de resolver dudas.

Desde Madrid, España

Los últimos días han sido una montaña rusa bursátil. Hubo días en que los índices abrían planos, al mediodía subían más de un punto entero, y al final cerraban en rojo.

Es que la calma que disfrutamos durante los últimos meses terminó con la decisión del Gobierno argentino de permitir a sus ciudadanos la compra de dólares ante el agotamiento de las reservas de su banco central.

Esta decisión hundió de la noche a la mañana al peso argentino y arrastró al resto de mercados emergentes. Turquía, Rusia, Brasil… todos ellos han sufrido pérdidas tremendas durante los últimos días. Todos sufrieron fuertes caídas que se contagiaron al resto de los mercados, con España a la cabeza de Europa debido a su mayor exposición a los mercados emergentes.

Los índices se tiñeron de rojo con el hundimiento del peso argentino, pero esto no fue más que el detonante de una crisis en los mercados emergentes que lleva meses gestándose.

Desde que en mayo del año pasado el Presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, anunciara que el fin de la política de expansión monetaria estaba próximo, la rentabilidad de los bonos del tesoro estadounidense no ha parado de subir. Por ejemplo, el rendimiento del bono estadounidense a 10 años subió desde  1,65 %hasta 3%, casi el doble.

Y, se preguntará, ¿qué tienen que ver los bonos del tesoro de Estados Unidos con los países emergentes?

Muchísimo. Para financiar las reformas llevadas a cabo y su fuerte crecimiento, los países emergentes dependen de la inversión procedente de los países más desarrollados; principalmente Estados Unidos y Europa.

Cuando vemos que la rentabilidad que ofrecen los activos de renta fija como depósitos bancarios, bonos del tesoro u obligaciones corporativas es mínima, el dinero de los inversores sale de los países más desarrollados en busca de oportunidades de inversión más lucrativas.

Durante los últimos años los países emergentes se erigieron como una interesante alternativa de inversión. A menudo el riesgo de estos países era inferior al de algunos países europeos como España o Italia y, al contrario, la rentabilidad que ofrecían era mucho más elevada.

Y durante los últimos años la rentabilidad de la renta fija en Estados Unidos permaneció artificialmente baja, hasta que Bernanke dio la fiesta por terminada en mayo del año pasado.

Los que más acusaron el golpe de este giro en la política monetaria estadounidense fueron los países emergentes porque vieron cómo, de la noche a la mañana, miles de millones de dólares abandonaban sus economías para regresar a Estados Unidos, donde los intereses que iban a percibir aumentaron con fuerza.

La huida de capitales de los mercados emergentes provocó una brusca bajada de las divisas de estos países. Al conocido caso de Argentina, por su importancia y proximidad a Europa, hay destacar lo sucedido durante los últimos meses en Turquía.

Desde que en mayo Bernanke anunciará que los estímulos monetarios se empezarían a retirar en los meses siguientes, la lira turca se ha depreciado un 23 por ciento respecto al euro. Precisamente por el efecto que mencionaba anteriormente.

Para limitar la caída de la lira turca, el Banco Central de Turquía decidió el martes pasado, en una reunión de urgencia, elevar su tasa de interés desde 7,75% a 12%.

Con esta decisión la autoridad monetaria turca pretende retener en el país a los inversores ofreciéndoles una mayor rentabilidad, tanto de los depósitos bancarios como de la renta fija., y desde que la tomó, la lira turca ha cortado su sangría y se ha revalorizado un 5% respecto al euro y al dólar. Sin embargo, la inestabilidad sigue en los mercados.

Movimientos tan bruscos como el del banco central turco, o el fin de las restricciones al cambio de divisas en Argentina nos hacen presagiar que algo malo puede estar cociéndose.

Y, además, la semana pasada también supimos que en su última reunión presidiendo la Reserva Federal, Bernanke ha decidido retirar US$ 10.000 millones más en los estímulos del mes de febrero, dejando los estímulos monetarios mensuales en US$ 65.000 millones.

Esta decisión provocó que Wall Street perdiera algo más de un 1%, arrastrando a los mercados asiáticos y europeos a la baja.

Si es un inversor conservador y cauto, le recomiendo que espere a ver cómo termina todo esto. Pero si, por el contrario, anda a la caza de oportunidades de inversión más agresivas, en este caso aplica el viejo refrán de “a rio revuelto, ganancia de pescadores”.

Alberto Redondo.

Alberto Redondo es editor de Inversor Global España. Puede seguirlo en Twitter: AlbertoRedondo0

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