Con algunas confirmaciones, la duda existe: ¿Cómo será el cambio de Gobierno en el 2015?

 

La penetración ideológica de este Gobierno, a través del “relato”, es muy profunda. Ha logrado transmitir a determinado grupo de jóvenes una ideología anticuada de mediados del siglo anterior, que si bien tuvo su uso y desarrollo, quedo totalmente descartada al quedar desactualizadas. Al decir desactualizadas, refiero principalmente a que fueron probadas y los resultados de las mismas no fueron exitosos.

 

Allá por Septiembre del año pasado, decíamos que cualquier transición de un sistema político democrático es un trámite más. Según Juan José Sebreli( pensador, ensayista), la actual oligarquía argentina esta representada por el kirchnerismo y los empresarios subsidiados desde el poder, y a mayor aclaración denuncia el “neopopulismo autoritario” que, sostiene, encarna el gobierno actual. http://inversionesalacarta.com/2013/09/argentina-como-sera-el-cambio-de-gobierno-en-el-2015/.

 

A esa actual oligarquía argentina, debemos sumar con fuerza a La Campora. Grupo joven de militantes, que han vivido poco la realidad, y creen que están descubriendo la pólvora intelectual.

 

El 30 de mayo del  año pasado, se publico en Código Inversor  la nota titulada “En la Argentina es la primera vez que un partido político gobierna 12 años seguidos  (http://codigoinversor.com/2013/05/en-la-argentina-es-la-primera-vez-que-un-partido-politico-gobierna-12-anos-seguidos/ ).

 

Este hecho nunca sucedió en la historia política de Argentina. Ni Perón, ni Menem, ni inclusive las dictaduras militares. La persistencia del actual gobierno, ¿se debió a una idea, a un modelo a largo plazo?, o como muchos analistas explican la base de la permanencia esta en un cuidado discurso (relato), en donde la palabra representa la realidad, sin necesariamente que la realidad este representada.

Estos argumentos son lo que nos brindan incertidumbre sobre el traspaso del poder.

Dos importantes politicologos, Sergio Berensztein y Carlos Pagni, ambos del diario La Nación, escribieron sobre el tema, en ocasión del discurso declamado por la Presidente el 1ro. de Marzo durante la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso.

La nota de Berensztein se titula “Un signo claro de impotencia y fatiga”.  El trillado argumento de que su causa reside en el egoísmo de empresarios, que actúan en contra de sus intereses, solamente encuentra eco en su reducida base de sustento, que orilla el 30% de la población.

Prefirió ignorar que el Gobierno está implementando un severo ajuste que incluyó una fuerte devaluación. Su recopilación del pasado reciente, pletórico de supuestos logros y récords (la Presidenta sigue confundiendo la diferencia entre aumentos reales y nominales), evadió curiosamente la derrota electoral de octubre. Suena ilógico que un gobierno, en teoría tan exitoso, sufriera una paliza electoral tan terminal como contundente. Parece que los equivocados no son sólo los empresarios, sino también los ciudadanos.

La claridad de sus conceptos ataca al fondo del relato. Y, en nuestra línea de pensamiento, muestra descarnadamente la incertidumbre en la cual nos hace vivir este Gobierno.

Es imposible disimular su absoluto fracaso en brindar los bienes públicos esenciales (seguridad, justicia, infraestructura, educación, salud y cuidado del medio ambiente), a tal punto que según el Índice de Confianza en el Gobierno, que elabora la Universidad Torcuato Di Tella, dos de cada tres argentinos piensan que el Gobierno no sabe resolver los principales problemas de la sociedad.

Cristina Kirchner sigue aferrada a ese anacrónico prejuicio respecto de la naturaleza de la globalización en tanto juego de suma cero: si ganan los países ricos, deben perder los pobres. Esto es particularmente notable en una líder de un país emergente tan beneficiado por el extraordinario ciclo de altos precios de los bienes primarios. Su defensa del nacionalismo proteccionista y autárquico surge de ese preconcepto, que ignora el éxito de países en desarrollo que se integran al comercio mundial gracias a su competitividad y al buen clima de negocios, basado en la estabilidad macroeconómica y la seguridad jurídica. Para Cristina, el mundo también vive equivocado, no sólo los empresarios y los ciudadanos argentinos.

Ratificó su convicción de que para ella el triunfo permite que los gobernantes hagan prácticamente lo que quieran cuando están en el poder, al margen de límites constitucionales. Ignoró no sólo las flagrantes violaciones de los derechos humanos del régimen de Nicolás Maduro -cada vez más criticado por referentes chavistas-, sino sobre todo el legítimo derecho de protesta que tienen sus ciudadanos.

Eligió sostener en su penúltimo discurso como presidenta un conjunto de viejos argumentos, débiles y gastados. Mientras, implementa un giro pragmático que contradice su reconstrucción de la realidad y acelera su inexorable pérdida de poder.

Estamos ante un escenario que penetro profundamente en cada ámbito de la Argentina. El sustento de este periodo no fue el pregonado “modelo  económico progresista”, que muchos conciudadanos han comprado. La realidad es el “relato”. Es un conjunto de frases marquetineras que se dirigen básicamente a dos conceptos: Pueblo y Soberanía.

Ambos tienen un contenido inmenso. Pero en nuestro caso, solo representan frases alegóricas con contenido emocional. Nadie puede estar en desacuerdo. El “pueblo” siempre debe ser el destinatario de toda política nacional, y la “soberanía” es intrínseca a todo Estado.

Pero el concepto del actual relato nos lleva a pensar que hay una sola verdad : la del Gobierno. Esto es precisamente lo que nos debe llevar a estar alertas.

La nota de Pagni se titula ” La Presidenta hizo un solo anuncio: Su propio blindaje”

 Durante la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, Cristina Kirchner reveló, con afirmaciones, insinuaciones y gestos, cuál es su prioridad para los próximos veinte meses: conseguir un blindaje institucional y económico para enfrentar la salida del Gobierno. Para armar esa coraza apelará al único recurso que conoce: una mayor concentración de poder.

La Presidente no vislumbra una salida institucional común y transparente. Como bien la especifica el titulo de la nota quiere forzar a que, de cualquier modo, sus espaldas estén cubiertas. Para esto, seguirá tratando de manipular a la población ( y a los jóvenes luchadores de La Campora), con sus latiguillos de siempre, entre ellos el “control popular” sobre los jueces, que siempre es el control del Poder Ejecutivo. “El vector que impulsa el “control popular de la Justicia” ya no es el caso Clarín. Ni siquiera el caso Ciccone. Es la causa Báez, que salpica al joven Kirchner”.

La Presidenta dictaminó que los militares se integraron a la sociedad, como si reviviera el Operativo Dorrego. Los conduce César Milani, general acusado de violaciones de los derechos humanos que propone que el Ejército sea “parte de un proyecto político”. Justo cuando la comandante en jefe presume que las sórdidas policías la dejarán a merced de saqueos y revueltas.

Ella insistió ante la Asamblea Legislativa con su visión de la economía: los problemas no se deben a la inconsistencia de su política, sino a la perversidad de los mercados.

La Presidenta explicó que las corridas cambiarias se deben a un afán destituyente, no a que el público huye del peso para resguardarse de la inflación. La inflación, a su vez, obedece a la voracidad de los empresarios, que, como si fueran un partido político, son capaces de renunciar a su propio afán de lucro con tal de socavar al Gobierno. La caída de la producción, sobre todo en el sector automotor, es culpa del enfriamiento de Brasil, no de la Argentina. Y si hay un déficit energético, es por el éxito en la expansión del consumo…

Ahora bien, hasta aquí presentamos un análisis de sentido común, en el cual solo se presentaron realidades. No ganamos ninguna década, sino más bien la perdimos. La mentira del relato solo existe en la cabeza de la Presidente y de algunos fanáticos que niegan la realidad con mentiras. Pero en este sector esta La Campora.

En una serie de charlas que mantuvo con la periodista Sandra Russo, el hijo de la Presidenta y referente de La Cámpora habló del proyecto político del 2015 y criticó el rol de la oposición (reproducción extractada del diario Clarín del día de la fecha)..

Sus afirmaciones no dejan de sorprender. Máximo Kirchner, sostuvo que “lo preocupante” del país hoy es que “los poderes de siempre” quieren que la presidenta “termine mal y no tienen nada mejor que ofrecer”.
“En este país hay muchos jóvenes trabajando seriamente por otra cosa. Si uno pretende que la sociedad cambie desde el desánimo, no cambia más. Por eso siembran desánimo”, dijo en relación al discurso de los medios de comunicación.

Planteó que el hecho de que el proyecto político encabezado por la mandataria “haya generado prole”, les crea “un problema” a esos poderes porque le da al oficialismo la posibilidad de “una continuidad en el tiempo”.

Estas apreciaciones políticas fueron publicadas hoy por el diario Página/12 y son fragmentos de diálogos que la periodista Sandra Russo mantuvo con el hijo de Cristina y Néstor Kirchner y que forman parte del libro “Fuerza propia. La Cámpora por dentro”, que saldrá a la calle esta semana.

El hijo de la Presidenta considera que los sectores de poder “tienen la necesidad, para llevar adelante las políticas económicas que les interesan, de que este proyecto político termine mal. Si uno repasa la historia argentina, a esos intereses siempre la violencia les sirvió para confundir y terminar imponiéndose. La violencia es una herramienta útil para ellos. ¿A quién termina beneficiando una y otra vez la violencia social o política? A los sectores más concentrados de la economía”.

La Campora es permeable y por ese motivo puede  seguir ampliando sus bases. Hay políticas fuertes, como la de derechos humanos, o el desendeudamiento, que son esenciales, constitutivas, como la conducción de Cristina”.  “Nosotros a los pibes no les vamos a decir que no se puede. Los pibes ya se despertaron. Esa porción de la Argentina, después de 2015, va a seguir exigiendo”, agregó.

Nuestro trabajo es a largo plazo. Cristina conduce un proyecto político y ha generado prole, lo cual a esos poderes de siempre les crea un problema. O sea: que haya generado prole le da la posibilidad de una continuidad en el tiempo, y eso lo que nunca había pasado y a lo que se oponen férreamente. Eso le da una identidad que va más allá de su persona como candidata”, afirmó Máximo.

¿Y qué sería lo democrático? ¿Que el que sacó 16 por ciento le diga lo que tiene que hacer al que sacó 54? Que digan lo que quieran, nosotros seguimos”, indicó.

Muchos de lo que están sufriendo la realidad, simplemente se preguntaran ¿ de que país esta hablando Máximo Kirchner?.

Como hemos visto y como bien sabemos el futuro que se nos viene encima es muy difícil. Estos años de kirchnerismo nos ha destruido (“a la presidenta no se le habla,…solo se la escucha”).

Tenemos que rehacer las bases republicanas y democráticas,…tenemos que volverá a crear un país.

Para finales del 2015, Cristina Kirchner deberá sacarse la banda presidencial…y le va a costar mucho dársela a otra persona.

Nuevamente, llegado a este punto, se presentan dos problemas: el egocentrismo de la Presidenta y la oligarquía kirchnerista – camporista. ¿ Cerrara su ciclo como estadista,…o se irá desacreditando a todos? Es imposible saberlo aunque hemos soportado años de empecinamiento y soberbia. El otro problema es más profundo.

El próximo gobierno, independientemente de trabajar en la reconstrucción del país, deberá eliminar la siembra de La Campora. Esta siembra – “prole”, creció en dos caminos : por un lado con la ocupación de puestos oficiales y de trabajo que en algunos casos se podrán eliminar claramente, pero en otros va a llevar más tiempo. El otro camino tiene que ver con la ideologización (consecuencia del relato) que ha enfermado a la juventud, que incautamente cree que las banderas de la independencia es una creación del kirchnerismo y que la razón de nuestras desgracias es el imperialismo y la oligarquía, cualquiera que están sean.

Como resumen de lo que vendrá reproducimos nuevamente unas reflexiones finales del economista Juan Rappoport publicadas  en el diario La Nación el 23 de Enero del año pasado.

“Pesada Herencia. Concentrado en lo inmediato, el kirchnerismo dejara el país con un legado de desequilibrios políticos, económicos y sociales que reclaman visiones de largo plazo y que, con la mira en el 2015, deben empezar a debatirse ya.”

“…ninguno de los gobiernos propuso estrategias de largo plazo. Todos respondieron con el inmediatismo…” “Fueron diez años en que el largo plazo no existió. Y, lamentablemente el largo plazo llego. Y ahora nos esperan tres años en los que los desequilibrios generados por ese inmediatismo seguirán siendo enfrentados con mas inmediatismo”.

“No es sencillo desarmar ese entramado que empieza con la inflación, sigue con el retraso cambiario y con subsidios espiralizados, continua con el cepo y la restricción de las importaciones, sigue con la pérdida de competitividad y termina en asistencialismo clientelar y en la pérdida de calidad democrática.

Hasta la próxima,

Federico Rivero Lahitte