Cuando termine el Mundial, debemos seguir a Brasil

 

 La fiebre de la Copa Mundial ha llegado a América Latina y a pesar que el Perú, desde donde estoy escribiendo esto, no está compitiendo, me he ocupado en investigar el torneo para los lectores The New World.

Como parte de mi “investigación”, el sábado fui a un bar colombiano para observar como castigaban a  Grecia y luego a una casa de carne uruguaya a ver su sorpresiva derrota frente a Costa Rica. Al día siguiente, por la mañana me encontré con algunos ecuatorianos, sólo para verlos en la jugada cruel de último minuto de los suizos. Tome una siesta durante el partido de Honduras, pero regresé con vigor a otro steak house – esta vez argentino – para ver lo que sucedería a los argentinos con  Bosnia.

Fue un fin de semana duro, pero alguien tenía que hacerlo …

Sin embargo, la mejor experiencia en la Copa del Mundo que he tenido aquí hasta ahora, llegó el jueves – cuando obtuve una invitación a la fiesta del juego de apertura en la embajada de Brasil.

Brasil ha fascinado a los inversores en los últimos tiempos. Hace apenas unos años, la economía del país confirmaba  tal promesa – todo el mundo apostaba al éxito – pero, lamentablemente,  ha fracasado en materializarse. Quiero ver lo que salió mal en la economía de Brasil y ver si hay alguna posibilidad de un cambio de tendencia.

Por qué el cuento de hadas salió mal

El ágape de la embajada fue fenomenal. Pero detrás de la hospitalidad extravagante había un mensaje claro.

Brasil ha invertido mucho en esta Copa del Mundo y está decidido a obtener algún beneficio de ella. La embajada contribuyendo con su granito de arena para tratar de generar un poco de relaciones públicas positivas y contrarrestar algunos de los titulares negativos que hemos estado leyendo acerca de los costos y de la organización del evento.

Es sorprendente lo mucho que han cambiado las cosas. Cuando Brasil ganó la candidatura para organizar la Copa del Mundo en 2007, fue visto como otra señal de subida irrevocable del país a la condición de potencia mundial. La economía estaba creciendo a más del 6% anual, había hecho un descubrimiento de petróleo monstruo y el mercado de valores estaba aumentando a niveles récord.

Pero desde entonces la historia ha cambiado dramáticamente.

La economía de Brasil, en los últimos años ha bajado ostensiblemente sus niveles de crecimiento y el mercado de valores se ha desplomado. Para colmo de males, incluso la organización de la Copa Mundial ha sido objeto de críticas.

Entonces, ¿Por qué todo fue mal?

Lecciones de George Best

La crítica actual de Brasil me recuerda un poco a la historia de George Best – el mejor jugador que nunca pudo ir a un Mundial.

Hace años, el gran futbolista, para entonces disfrutando de su jubilación anticipada, había pasado el día en las carreras en compañía de una Miss Mundo y ganó una fortuna. Como era de esperar, sentía ganas de celebrar, así que cuando él y su compañía regresaron al hotel, pidieron un poco de champán. Cuando el camarero llegó y vio la Miss Mundo acostado en una cama cubierta en miles de libras, preguntó: “¿Mr. Best, donde empezó a ir todo mal?”

Ganar mucho en los caballos y pasar un tiempo de calidad con una Miss Mundo alcanzaría como un buen día para mis estándares, pero supongo, que al camarero le hubiera gustado ver el potencial de Brest en el terreno de juego.

Mi punto es que todo el mundo mide el éxito y el fracaso de diferentes maneras.

En los últimos quince años, Brasil ha logrado muchísimo. Ha pasado de ser un caso macroeconómicamente perdido, para transformarse en una economía moderna relativamente bien administrada. Por otra parte, se estima que 35 millones de personas han salido de la pobreza desde 2000, que sin duda es lo que todo este crecimiento económico se trata.

Eso no es un mal esfuerzo, pero el problema es que los inversores, como camarero de George Best, esperaba más.

Los goles (éxitos) de la economía de Brasil

En lo que va de The New World he sido bastante negativo para Brasil – prefería centrarme en los países de la Alianza del Pacífico. Pero puedo ver por qué otros inversionistas podrían haber “comprado” el futuro de Brasil. Un mercado interno gigante de casi 200 millones de personas, una enorme gran cantidad de recursos naturales y demográficos positivos. Parecía que todos estos factores impulsarían el crecimiento. Mientras tanto los sucesivos gobiernos habían logrado domesticar la tradicional alta inflación de Brasil para crear un entorno macroeconómico estable para los inversores.

Pero así como los inversionistas subieron a bordo, el tren empezó a ir fuera de las vías.

Algo de esto se debió a factores externos. La caída del precio de las materias primas alcanzó algunas de las exportaciones del país, mientras que Brasil también se vio afectado cuando los inversores empezaron a perder la fe en los mercados emergentes en general, y el dinero fluía de nuevo a los mercados desarrollados.

Pero también había un montón de factores específicos de Brasil. De acuerdo a lo que me explico el analista Tony Volpon, de Nomura’s Latin America, la postura proteccionista de Brasil significa que muchas de sus empresas son menos competitivas que sus pares internacionales. Y por no acertar las medidas que pueden mejorar la productividad – como infraestructura – la política del gobierno ha estrangulado el crecimiento. El crecimiento fue del 7,5% en 2010, pero ha estado por debajo del 3% en todos los años siguientes.

 

La respuesta del gobierno de bajar las tasas de interés y aumentar el gasto público empeoró las cosas, dice Volpon. “Eso sólo sirvió para exacerbar las restricciones de oferta y alimentar un auge de las importaciones, lo que llevó a aumentar el déficit en cuenta corriente.”

El mercado ha reaccionado a todo esto con el aumento de la desilusión y el índice principal del país, el Bovespa, se ha reducido en aproximadamente un 22% desde 2011.

¿Cambiarán las cosas?

En aquel momento, que comentamos al inicio de la nota, George Best dijo que estaba desconcertado por el comentario del camarero. De acuerdo a su realidad, las cosas no le habían ido muy mal. Sin embargo años más tarde sería mejor admitir que “tal vez vio algo en mí que yo no pude percibir…”

Así son los inversores de hoy mostrando al camarero como clarividente sobre los futuros problemas de Brasil. ¿O están perdiendo seguridad en el potencial del país?

La clave de esta pregunta podría estar en el electorado brasileño. En octubre, ellos irán a las urnas y tendrán la posibilidad de elegir entre el actual gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, y su pobre historial económico, o el principal candidato de la oposición, favorable al mercado, Aecio Neves. Después de ver las últimas encuestas, Volpon ahora piensa que Rousseff parece que va a perder las elecciones de octubre. Y aunque su punto de vista no es el de la mayoría, está claro que el índice de aprobación de Rousseff se está bajando.

 

Un nuevo gobierno favorable al mercado podría ayudar a liberar el potencial de crecimiento de Brasil. O incluso la presión de un rival podría obligar al gobierno a adoptar políticas más favorables al crecimiento. Y como mis colegas de MoneyWeek, Chris Carter y Andrew Van Sickle han observado recientemente: el mercado de valores de Brasil es barato en estos momentos. La negociación en una relación cíclicamente ajustado precio-ganancias de 10,2 que es uno de los principales mercados bursátiles más baratos del mundo.

Pero no voy a cambiar mi postura bajista en Brasil, por el momento.

Pero si hay un cambio de rumbo en Brasilia voy a empezar a buscar nuevas oportunidades de inversión en la mayor economía de la región. Observemos lo que sucede después del Mundial 2014.

 

James McKeigue
The New World