De cómo los factores económicos entorpecen las relaciones intra Occidente

Sendas notas de Businessinsider datadas el 15 de Mayo y el 4 de Junio, nos advierten sobre este tipo de controversias. “A pesar delas tensiones, Francia recibe a cientosde marinerosrusospara capacitar en el manejo de un gran buque de guerra” del periodistaMichael B. Kelley, (http://www.businessinsider.com/france-to-train-russian-seaman-on-warship-2014 )_ y la otra “ La venta de barcos de guerra a Rusia, muestra por qué Occidente no puede parar Putin” de  Brett LoGiurato (http://www.businessinsider.com/french-selling-warships-to-russia-putin-ukraine-2014)

Mientras sus aliados occidentales condenan las acciones rusas en Ucrania, Francia se prepara para dar un gran impulso militar a Rusia.

El 22 de junio, un grupo de 400 marineros rusos llegará a Francia para ser entrenados en la operación de un poderoso buque de guerra de fabricación francesa, uno de los dos que París está vendiendo a Moscú, según informa Stacy Meichtry de The Wall Street Journal.

Una vez que los marinos rusos, luego de pilotar la primera de las dos embarcaciones de la clase Mistral (buques de asalto anfibio) a Rusia en octubre, habrán obtenido un éxito, a menos que los aliados de Francia logren impedirlo.

Los EE.UU. se han opuesto siempre a la operación, cuyo monto alcanza a más de $ 1.6 mil millones. Informaciones del New York Times alertan sobre el aumento de  las capacidades de las fuerzas armadas de Rusia que van en contra de las mismas naciones que ahora parecen ser las más vulnerables a la presión del Kremlin.

 

Claro está, que una vez  que lleguen los marineros rusos será difícil para París echarse atrás.

“Cuatrocientos alumnos rusos son bastante difíciles de mantener por debajo del radar”, expreso a WSJ, Nick Witney, un analista de defensa con el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.

Meichtry toma nota que la disputa sobre la venta “ilustra la dependencia de Europa respecto de los recursos rusos, a riesgo desestabilizar las alianzas estratégicas que ayudaron a ganar a Occidente la Guerra Fría.”

La UE no puede ponerse de acuerdo sobre la imposición de duras sanciones a Rusia, en razón de sus acciones desestabilizadoras en Ucrania, mientras, el gas natural ruso alimente a hogares y empresas de la UE, al tiempo que los oligarcas rusos depositan su dinero en bancos del Reino Unido.

 

 

Francia no se inmuta y sigue adelante con el plan para vender los dos buques de asalto anfibio a Rusia a pesar de la crisis aún sin desentrañar en Ucrania.  Clara actitud que simboliza la discordia entre los aliados occidentales sobre cómo acercarse a tratar con Rusia sobre la crisis ucraniana.

Aunque Francia todavía no ha tomado una decisión final sobre la venta, no hay nada que indique que no seguirá adelante. Funcionarios franceses han tratado de restar importancia al alcance de la operación, explicando su ministro de Defensa que sólo estaría entregando “cascos civiles” a Rusia. Sin embargo, otros expertos han dicho que Francia está dando algo a Rusia que este país no podía construir por sus propios medios durante mucho tiempo.

 

Jay Carney, Secretario de Prensa de la Casa Blanca,  dijo que la administración Obama ha “transmitido nuestras preocupaciones” a Francia acerca de la venta de las naves. Sin embargo, algunos legisladores demócratas están dando señales de preocupación con el enfoque de la Casa Blanca.

 

Los senadores Mark Warner (D-Virginia) y Mark Kirk (R-Illinois), junto con Adam Kinzinger (R-Illinois) y Bill Keating (D-Massachusetts) enviaron una carta al presidente la semana pasada instándole para oponerse públicamente a la venta.

“Sr. Presidente, miembros de la Alianza de la OTAN no pueden continuar armando a Rusia con el equipo militar de alta tecnología, que sólo encubrirá sus esfuerzos para socavar los gobiernos de Europa del Este que aspiran a ser democracias europeas modernas. Los  aliados de la OTAN, deben tomar decisiones difíciles para  responder a esta nueva política exterior agresiva de Rusia “, escribieron los legisladores.

 

“Hacemos un llamado a usted para demandar que Francia suspenda la venta de estos dos Mistral Carriers a Rusia.”

Pero las señales cruzadas entre los EE.UU. y Francia han sido un símbolo representativo de un problema mayor: el desacuerdo fundamental entre los aliados occidentales con respecto a una respuesta a Rusia.
Los miembros de la Unión Europea se han mostrado reacios, con énfasis,  a imponer duras sanciones contra el gobierno liderado por el presidente Vladimir Putin. Como ya hemos explicado, muchos estados miembros dependen de Rusia para el suministro de energía.

 

Las sanciones también tienen que ser decididas por unanimidad en la UE, lo que hace difícil compatibilizar a los distintos países.

Tal vez Putin sobrentiende esto. El viceprimer ministro Dmitry Rogozin escribió recientemente en Twitter: “Francia está empezando a valorar la confianza en sí misma como un proveedor importante. Probablemente nuestro colega no tenga en claro el número de empleos creados en Francia gracias a nuestra asociación.”.

 

A principios de este mes, el presidente de EE.UU., Barack Obama, y la canciller alemana, Angela Merkel establecieron un nuevo acuerdo por el cual, sanciones duras sectoriales podrían imponerse. En una conferencia de prensa conjunta, los dos líderes – que han sido decisivos en la conformación de las sanciones rusas hasta la fecha – dijeron que cualquier interrupción de Rusia de las elecciones del 25 de mayo tendrían que provocar sanciones más severas a los sectores clave de la economía rusa.

 

La pregunta final de este resumen seria: ¿Si la oportunidad de este negocio estuviese en manos de cualquier otra potencia, la reacción general sería igual?

 

 

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