¡Escocia libre,Nueva Inglaterra libre!

Hasta hace poco tiempo, pocas personas se tomaron en serio la posibilidad de que Escocia en realidad podría separarse del Reino Unido. Sin embargo, para el referéndum previsto para el 18 de septiembre, las últimas encuestas muestran que la secesión pasó a la delantera por primera vez, con cada vez más impulso.

 

El gobierno británico está esforzándose para ofrecer a los escoceses una forma mucho más autónoma de federalismo, sin llegar a la plena independencia. Mientras tanto, el fantasma de una Gran Bretaña disminuida ha dado lugar a un ataque especulativo contra la libra esterlina.

 

¿Qué es lo que está pasando?

Por un lado, como la Unión Europea permite la adhesión de una gran cantidad de micro-estados, la idea de dividir los países establecidos con regiones de minorías, se convierte en económicamente aceptables.

 Una Escocia independiente, con una población de 5,3 millones, sería un país más grande que nueve miembros de la UE – Irlanda, Lituania, Croacia, Eslovenia, Letonia, Estonia, Chipre, Luxemburgo y Malta; los tres últimos tienen menos de un millón de almas cada uno.

(Economistas de derecha han estado diciendo durante décadas que el Estado es un anacronismo en una economía global. Esto, para los escoceses parece una brillante idea)

 También hay un creciente enfrentamiento político. Gran cantidad de escoceses, están hartos de las políticas tories impuestas desde Londres, imagine que se conviertan en gente independiente,… se transformarían en una especie de democracia social a la escandinava…

Los escoceses han estado irritados con el gobierno de Londres durante siglos, pero particularmente molestos desde el gobierno de la señora Thatcher. Con gran cantidad de petróleo del Mar del Norte, por no hablar de whisky de malta, piensan que son más ricos que sus primos ingleses.

 

¿Quién necesita Inglaterra?

 

La forma de autogobierno introducido bajo el gobierno de Blair, dando a Escocia su propio parlamento regional en el año 1999, por primera vez desde 1707, no tuvo los resultados esperados por los ingleses. Lejos de saciar el apetito del escocés por la independencia total, sólo posibilito que la secesión pareciera más alcanzable y dio a los nacionalistas escoceses, el partido de gobierno en Edimburgo, mayor convencimiento.

El Partido Nacionalista Escocés y su líder Alex Salmond, el primer ministro del parlamento escocés, son muy populares entre los votantes locales. Salmond empujó duro para este referéndum, y en 2012 ganó el consentimiento del gobierno británico (¿en que estaba pensando Londres?) La campaña del gobierno Tory instando a los votantes escoceses a votar la permanencia en el Reino Unido ha sido espectacularmente ineficaz.

Nadie puede saber, a ciencia cierta, lo que puede suceder si la independencia gana. Como mínimo, serviría para presionar a Londres para convertir al Reino Unido en un país mucho más federalista. Aun así, la plena independencia para Escocia no está fuera de la cuestión.

 Como cínicamente se ha señalado, el primer ministro conservador David Cameron no quiere ser recordado como el líder británico que presidió la disolución de la Gran Bretaña. Por otro lado, si los escoceses relativamente de izquierda salen del Reino Unido, el resto de Gran Bretaña sería sólidamente Tory.

La perspectiva de una Escocia independiente plantea todo tipo de preguntas intrigantes. ¿Hasta dónde puede ir esta tendencia? Desde la desintegración de la Unión Soviética y la ex Yugoslavia, los nuevos estados se han tallado en las naciones existentes.

En lugares como Europa Central, sin embargo, la creación de nuevas naciones no resuelve el problema de las minorías étnicas, sólo cambia quienes están en la mayoría. Hay serbios en Kosovo, los rusos en Letonia, húngaros en Rumania, por supuesto, rusos en Ucrania. Crear una Ucrania Oriental independiente, con mayoría de Rusia, y se crearía una nueva minoría ucraniana. Los Balcanes han estado con estos problemas por más de un siglo.

Si los escoceses en realidad se convierten en independientes, se pondría también en peligro esas naciones unitarias tradicionales como España, Francia e Italia, tanto así como Gran Bretaña. Es por eso que los líderes de la UE han señalado que una Escocia independiente no sería bienvenida como miembro. Si Escocia se separa, Cataluña será el próximo. Y si Cataluña lo hace, ¿por qué no la Bretaña y el norte de Italia? ¿Por qué no Gales? Por no hablar de Quebec.

La mayoría de las principales naciones fueron creadas por actos de represión y conquista, a menudo brutal, de las minorías étnicas y lingüísticas. Los escolares irlandeses eran castigados si hablaban su idioma irlandés en las escuelas. En Cataluña, si los niños eran sorprendidos hablando catalán se les advertía, “¡Habla Cristiano!” como si el castellano español era la lengua de Cristo y el catalán el idioma de Satanás.

 Pero es absolutamente sorprendente ver a cientos de años de historia política como se han desarrollado.

 

Desde una perspectiva americana sólo se puede ser testigo de todo esto con una mezcla de desconcierto y envidia. Podemosrecordar que en el otoño de 2004, después que George Bush ganó las elecciones, un blogger exasperado clamo para que América del Norte sea dividida en los Estados Unidos de Canadá al norte y Jesusland al sur. La nueva federación norte, permanentemente progresista incluiría Canadá, el noreste EE.UU., la costa oeste, y algunos estados en su mayoría liberales, como Illinois y Minnesota y Jesusland se convertiría en su propio país. Lugares como Austin y Denver serían minoritarios puestos avanzados liberales, en un mar de conservadorismo.

Unos meses antes, en la Convención Nacional Demócrata, un senador novato llamado Barack Obama había llamado a poner fin a la idea de que los EE.UU. se dividen en dos bandos mutuamente hostiles, los Estados Rojos, y los Estados Azules. Obama más tarde jugó su presidencia en la búsqueda de áreas de unión, y fracasó. Los EE.UU. hoy se divide amargamente más por la cultura política, la ideología y la región que en cualquier otro momento desde la Guerra Civil.

Quizás tiene sentido dividir a Estados Unidos en un país que respeta la ciencia y el cobro impuestos para apoyar los bienes públicos, y cualquier otro país Bíblico de literalismo bíblico y odio al gobierno. Los estados progresistas del noreste, la parte superior del medio oeste y la costa oeste, envían una gran cantidad de dólares para subsidiar el corazón que odia el gobierno, se ahorrarán un monto importante, y podrían establecer las políticas que la mayoría de sus ciudadanos quieren.

Por otro lado, suena terriblemente cruel para con los ciudadanos trabajadores de Jesusland. Independientemente de lo que suceda en Escocia, uno tiene la esperanza de que nuestro propio país, con todas sus terribles divisiones, no equivoque el camino.

 Robert Kuttner

Co-founder and co-editor, ‘The American Prospect’

http://www.huffingtonpost.com/robert-kuttner/free-scotland-free-new-england_b_5781570.html