El Acuerdo Trans-Pacifico: ¿qué significa este nuevo gran acuerdo comercial?

                                                  

TransPacific Codigo 17.11.15

Es el acuerdo comercial más grande que el mundo haya visto en décadas. El Acuerdo Trans-Pacífico (TTP) cubrirá el 40% de la economía mundial. El objetivo general es facilitar el comercio entre los 12 países que participan. Los participantes han firmado el acuerdo en Atlanta, después de cinco años de negociaciones.

Pero, ¿qué significa todo esto en realidad en la práctica?

El Acuerdo Trans-Pacífico (TPP) es un acuerdo comercial entre los EE.UU. y otros 11 países – Japón, Australia, Nueva Zelanda, Singapur, Vietnam, Brunei, Canadá, Chile, México, Malasia y Perú.

Todo comenzó hace diez años con un acuerdo entre Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur, que eliminó los aranceles sobre la mayoría de los bienes objeto de comercio entre los países. El cuarteto también acordó tratar de coordinar las normas sobre puestos de trabajo, la competencia y la propiedad intelectual.

Este nuevo acuerdo, más grande, cubre “todo, desde productos farmacéuticos y de la banca a la leche”, informa The Guardian. El punto básico es tratar de hacer más fácil los negocios entre los países. Pero, por supuesto, eso es más fácil decirlo que hacerlo, por lo que se tomó tanto tiempo para hacer este trato particular.

Los aranceles y las barreras comerciales existen por una razón. Están ahí porque los grupos de intereses especiales – industrias o sectores de la población – quieren proteger sus posiciones privilegiadas en la sociedad. Lo último que quieren es sacrificar esas protecciones y ventajas en nombre del libre comercio.

Y este es el punto central de toda globalización en general. A menudo se piensa como un objetivo de ganar-ganar. Y esto no es así. La globalización significa más competencia y cuando las industrias y los individuos están expuestos a una mayor competencia, algunos de ellos salen perdiendo.

El beneficio principal de la globalización es que se supone que debe ampliar la torta económica global por el aumento de oportunidades para el comercio y la actividad. Pero no nos engañemos, dicha torta podría ser más grande, pero algunas personas encuentran que su porción es más pequeña.

También es comprensible que algunas personas teman que la globalización sólo signifique entregar poder a las corporaciones globales, sin lealtad a ningún estado nación o sin ningún tipo de control de cuentas frente a los consumidores y a los accionistas (como muestra el escándalo de VW, que en la práctica, nunca se encuentra un responsable).

Por supuesto, el TTP se produce justo cuando el Club de Ricos, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), está de acuerdo con un nuevo enfoque de impuestos con los miembros, para obligar a las multinacionales a reportar ganancias y el impuesto pagado en un país, considerando la base del país.

De todos modos – nada de esto nos dice que la globalización es algo malo necesariamente. Pero debemos tener los ojos abiertos. Hay ganadores y perdedores. La negativa a reconocer el peligro de las grandes corporaciones, es en parte lo que ha impulsado a la política populista en todo el mundo.

Esta es también una de las razones por las que es poco probable que este acuerdo tenga algún impacto en precios de las acciones o inversiones de corto plazo. Para empezar, mientras que los miembros del acuerdo han estrechado la mano en la mesa, ahora todo tiene que ser firmado por sus respectivos gobiernos.

Cada uno de los tres últimos acuerdos comerciales de Estados Unidos, llevaron de cuatro a seis años para ponerlos en práctica después de que fueron firmados, señala Capital Economics. Y con la “globalización” convertida en una mala palabra en nuestra era de “nuevo populismo”, un montón de estadounidenses demócratas – incluyendo Bernie Sanders – y los republicanos – incluyendo Donald Trump – no están de acuerdo.

Sin embargo, en el largo plazo, suponiendo que se concrete, reconoce Capital Economics, el TTP “debería tener grandes y positivas implicancias para el crecimiento global, aunque tengamos que esperar un tiempo”.

Dos países que deberían beneficiarse del TTP

Entonces en el largo plazo, ¿quién gana? Podría decirse que esto es lo más interesante para uno de nuestros mercados favoritos, Japón.

Para empezar, es un aval de ‘Abenomics’ en un momento que el periodo de luna de miel de Shinzo Abe está bien y en funcionamiento. La gestión para conseguir un acuerdo como éste, da una señal de que todo su discurso de la reforma es más que sólo hablar.

A más largo plazo, Takuji Okubo de Japan Macro Advisors le dice a la BBC que “no hay lugar para la duda” este es un buen negocio para Japón. El gobierno reconoce que “la economía se expandirá un 0,66% como consecuencia de la eliminación de aranceles”.

Si bajamos de nivel de detalle, “el beneficio económico será mucho mayor, probablemente, alcance el 2% del PIB”. Y como señala el analista de SMBC Nikko, Jonathan Allum en su informe cotidiano de Japón, The Blah!, cualquier liberalización del mimado sector agrícola japonés, sería una buena noticia.

En resumen, creemos,… estamos seguros, que Japón es una buena opción.

Pero hay otro mercado de especial interés: Vietnam. Como fabricante de bajo costo, Vietnam debe beneficiarse y tener un mayor acceso a los mercados desarrollados, aunque también pueden tener dificultades en razón de normas laborales más estrictas.

Sin embargo, en general, ser parte de este acuerdo tiene que ser una buena noticia para Vietnam, para continuar la reforma y apertura, en lugar de un retroceso del riesgo como ha sucedido en el pasado.

John Stepek – Editor, MoneyWeek