Mercosur – Alianza del Pacifico : Convergencia en la diversidad

¿Pueden ser aliados dos bloques con visiones políticas y formas de inserción en la economía mundial tan diferentes? Chile, el interlocutor para llegar a estrechar relaciones con Asia

Suelen tener mala prensa, pero esta vez la historia los reivindica: flexibilidad y pragmatismo son dos de los ingredientes clave para el éxito de la Alianza del Pacífico (AP). Al menos es lo que dicen sus socios. La iniciativa de integración regional que Chile, Colombia, México y Perú presentaron en sociedad el 28 de abril de 2011 nació inspirada en la Unión Europea pero “a la latinoamericana”, con ritmo, institucionalidad y características propias.

Superados los días en los que entre la AP y el Mercosur primaban la desconfianza y el sentimiento de competencia, el cambio de gobierno en la Argentina parece haber dado un empujón a lo que los expertos llaman “convergencia en la diversidad”. Y en esta etapa, Chile se propone tener un papel protagónico.

“La existencia de visiones políticas y formas distintas de inserción en la economía mundial entre nuestros países debiera ser un incentivo para favorecer la integración regional. Así fue en Europa y Asia. Eso es convergencia en la diversidad”, dice Andrés Rebolledo, director general económico del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile.

El funcionario estuvo en Buenos Aires junto con el ex presidente Eduardo Frei -actual embajador para el Asia Pacífico- para participar del seminario “La convergencia Mercosur-Alianza del Pacífico”, en la Fundación ICBC, días después de que se conociera la incorporación de la Argentina como miembro observador del bloque (ver Cambio de moda en el mundo de las relaciones internacionales).

Rebolledo cree que a ambos bloques les interesa “fortalecer la capacidad de negociación de la región frente a los países industrializados y asiáticos porque en el mundo actual negocian las regiones, y una región dividida entre países del Atlántico y del Pacífico nos debilita”.

A pesar de que sus miembros la definen como un “proyecto en construcción”, la AP exhibe con orgullo una serie de logros en distintas áreas: “A diferencia de un acuerdo formal, en el que se debe esperar a que concluya todo para que recién entonces entre en vigencia, acá se van obteniendo resultados en la medida en la que se incorporan temáticas. Si logramos un acuerdo en el capítulo de telecomunicaciones, comercio electrónico o movimiento de personas, se pone en vigencia. La AP se construye en el día a día”, describió.

Pragmatismo y flexibilidad impregnan todas las decisiones: desde cómo negocia el bloque interna y externamente, y su “ligereza institucional” -se decidió no tener una secretaría y rotar

anualmente la coordinación por países-, hasta la relación con el sector privado -“tienen un rol activo a través de un consejo empresarial que presenta propuestas a los gobiernos”.

“Existen diferencias en el plano comercial entre el Mercosur y la AP, pero a todos nos interesa generar energía a menores costos, contar con mejor infraestructura, comunicaciones fluidas, puertos modernos, superar la condición de exportadores de recursos naturales. Establecer acuerdos en esos ámbitos mejorará nuestra posición competitiva en el mundo y para eso, la convergencia entre nuestros países es fundamental”, comentó.

Agenda posible

Tras ser presentado por el director del Instituto de Comercio Internacional de la Fundación ICBC; Félix Peña, contó que cuando hace dos años llegaron al gobierno (en referencia a la administración de Michelle Bachelet) vieron que si bien la AP era un proyecto exitoso, con importantes avances en el ámbito comercial, se desarrollaba de espaldas al Mercosur. “Había que hacer un esfuerzo político para dialogar. Planteamos esto de la convergencia entendiendo que son proyectos y concepciones diferentes pero con un sustrato posible de diálogo en temas que son centrales en el comercio internacional. Hoy estamos contentos porque tenemos una agenda posible y una voluntad de acercamiento indudable entre los países.”

A su turno, Frei adelantó que al día siguiente le diría a Macri que Chile “está disponible para trabajar en conjunto” y que ambos países “están en condiciones de concertar una integración energética ya”. Acompañado por los embajadores de Chile en la Argentina, José Antonio Viera Gallo, y de la Argentina en Chile, José Bordón, Frei destacó: “Hay que aprender de los errores y compartir la experiencia”, y explicó que en los últimos 20 años Chile construyó una relación de amistad y confianza con Asia. China es hoy el principal socio comercial del país trasandino (significa el 25% de su comercio). En segundo lugar está Japón y en tercero, Corea del Sur.

A su vez, Japón es el principal inversor extranjero (desplazó a España). En los últimos años lleva invertidos US$28.000 millones en proyectos varios, desde minería y agricultura a salmones y servicios.

Frei dijo que el intercambio de Chile “se orientalizó” en los últimos 20 años de la mano del acercamiento con las economías asiáticas. Mientras que en 2003 el intercambio comercial con esa región representaba el 26% de su comercio total, en 2015 fue del 44%.

El ascenso asiático coincide con el descenso de los socios tradicionales. Frei relató que en los 90 el comercio de Chile era principalmente con América latina, EE.UU. y Europa, y que entonces, Brasil y la Argentina ocupaban el 3° y 4° puesto, respectivamente. Hoy, si se saca el capítulo gas, hay que buscar con lupa dónde aparecen, dijo.

En otro ejemplo de pragmatismo, comparó lo que ocurre en el comercio internacional con la polémica que despierta Uber, la plataforma de transporte colaborativo. “Es lo mismo que pasa con Uber, no sirve discutir si hay que echarlos o no, son cosas que llegaron para quedarse”, dijo luego de detallar el “esfuerzo y la tarea de convencimiento” que hicieron en su país respecto de que el camino de la integración y los acuerdos es irreversible.

“Cuando asumí como presidente (1994), el PBI per capita rondaba los US$3000; hoy es de US$ 22.000, el primero de América latina. Eso, en gran parte, es por todo lo que construimos en materia de acuerdos internacionales. Hoy tenemos más de 60 acuerdos. Cerca del 65% del PBI de Chile está en el mundo internacional: importaciones, exportaciones y servicios”, dijo.

Al inicio de la jornada, el ministro de Producción de la Nación, Francisco Cabrera, se encargó de destacar que “la AP y Asia son importantes oportunidades, no amenazas, y queremos que eso se perciba así”.

Las señales de acercamiento y buena sintonía abundan. El tiempo dirá si la voluntad política logra transformarse en realidad.

Largo Plazo

El ministro de Producción de la Nación, Francisco Cabrera, dijo durante el seminario en la Fundación ICBC que la decisión de que Macri viajara a Brasil y Chile el 4 de diciembre pasado, es una señal de la visión de largo plazo con la que la nueva administración enfoca la política internacional. “Había un claro consenso respecto de la necesidad de ir a Brasil – nuestro principal socio comercial-, pero se decidió también enviar un mensaje importante al visitar el mismo día Chile”, comentó antes de explicar que la nueva política de relacionamiento plantea una “Argentina más integrada, con relaciones comerciales con muchos países”.

Florencia Carbone

http://www.lanacion.com.ar/1909832-convergencia-en-la-diversidad