Una advertencia de Turquía para los inversores de mercados emergentes

                                    Turquia Codigo 19.07.2016

Esto no es un momento catártico. No sé mucho acerca de Turquía. Mi conocimiento muy básico es que ha habido una cantidad de golpes militares y que por lo general han sido diseñados para proteger el secularismo en el país. El último de estos (con éxito) golpe fue en 1980.

Éste último golpe militar parece haber surgido de la nada, ya que nadie parecía estar esperándolo. Ha fracasado, pero no está claro cuál será el resultado.

Y Erdogan es el tipo de líder cada vez más autoritario, poco predecible, con tendencia a observaciones erráticas y extrañas. Ahora parece estar pensando en volver a la pena de muerte, utiliza la palabra “limpiar” en relación a la situación actual, que lleva  a la mayoría de la gente a estar nerviosa.

En resumen, este proceso aumenta potencialmente la inestabilidad, en vez de un momento catártico. Y eso es probable que sea una mala noticia para la inversión en Turquía.

Lo que debemos saber en relación con los mercados emergentes

Ahora soy un fan de la inversión en los mercados emergentes. Estoy feliz en tener una parte de mis ahorros en mercados emergentes para cuando me jubile, dentro de 20 o 25 años.

Pero deben estar diversificados, repartidos en muchos diferentes países. Y el caso de Turquía sirve de ejemplo.

Cada mercado emergente, sin excepciones, puede parecer “atractivo”. Son las últimas acciones de la “historia”. Es probable que China sea un ejemplo de esto mejor que en cualquier otro país.

La clásica historia de China al inicio del nuevo siglo fue algo como esto: “China tiene 1,3 billones de personas. ¿Qué pasaría si todo el mundo compra para guardar para el futuro? ”

En pocas palabras, esa es la historia de los mercados emergentes. “¿Qué pasaría si todas las personas que viven en ese país logran alcanzar un nivel de vida comparable a la de alguien que vive en América o Europa”? Ese es el caso básico para invertir en un mercado emergente, la esperanza de que algún día va a ser un mercado desarrollado.

En la década de 1990, alrededor de la época en que Francis Fukuyama estaba parloteando sobre el “fin de la historia”, y parecía que todos se habían dado cuenta de la idea de que la democracia y el capitalismo eran el camino a seguir, esta esperanza parecía una cosa segura. Al igual que el euro obligó a la convergencia de los rendimientos de los bonos de la zona euro (porque todo el mundo algún día seguramente será Alemania), los mercados emergentes descubrirían, de un país a otro, cómo funciona el capitalismo.

Sin embargo, por supuesto, no es tan simple como eso. El cambio político es difícil. Y no se mueve en una sola dirección. Los países pueden caer fácilmente en desgracia. Argentina es uno de los casos más llamativos de un país que pasó de ser enormemente rico, su capital conocida como “el París del hemisferio sur”, a ser una de las peores economías del mundo.

Dicho esto, cuando parece que el lado político de las cosas va en la dirección correcta, hacia una mayor libertad, más respeto por los derechos de propiedad, menos corrupción, los mercados pueden recuperarse (casi ingenuamente) en forma rápida.

Para convencernos, basta ver la rapidez con que Argentina ha sido bien recibido de vuelta al redil de los mercados principales. También ha sucedido lo mismo en otros mercados de América del Sur.

Para mí, el punto más importante que los inversores pueden tomar de esto es que mientras que es fácil predecir la gobernabilidad en los mercados desarrollados, aunque quizás no por mucho tiempo, debemos observar la política en los mercados emergentes como un halcón lanzado.

Todo versa acerca de la gobernabilidad o al menos, una gran parte del tema. Y por eso, tener en cuenta a Turquía en estos momentos se parece mucho a una apuesta. No está del todo claro lo que sucederá después, y tampoco está del todo claro que el país va en la dirección correcta, conociendo a Erdogan.

Lo complicado para Turquía es que se necesita atraer el capital extranjero, es uno de los tres principales deudores de mercados emergentes. Si la lira sigue cayendo, le va a hacer la vida muy difícil para el banco central de Turquía y también, potencialmente, favorecer la fuga de capitales.

Independientemente de la economía, el número de turistas comenzó a disminuir tras los ataques terroristas recientes. El intento de golpe no ayudará. No estamos ante un ambiente que atraiga el dinero extranjero. “Desde la perspectiva de un inversor, Turquía se ve cada vez más como un caso perdido “, de acuerdo a lo expresado al Financial Times por Dani Rodrik de Harvard.

Las acciones turcas habían estado superando los mercados emergentes este año, alrededor del 15% frente al 11% del Índice MSCI de Mercados Emergentes. Dudo que continúe esta tendencia. Desde mi óptica, esperaría más claridad antes de considerar la posibilidad de invertir.

John Stepek

Editor, MoneyWeek