Una enfermedad llamada endeudamiento

 

Enfermedad endeudamiento Principal Codigo 24.02.2017

En una economía donde sus ciudadanos viven permanentemente por encima de sus posibilidades, se puede estar gestando un fenómeno que puede poner límites a este comportamiento. Es necesario estar preparado por si esto ocurre más temprano que tarde.

Estados Unidos tiene un problema de endeudamiento. Y no es el que te imaginas.

Es cierto que el programa económico de Donald Trump tiene ciertas inconsistencias que llevan, al menos, a prestar atención. El ahora presidente estadounidense planea expandir fuertemente el gasto público mediante un programa de infraestructura “nunca visto antes” en la historia de ese país.

En simultáneo, Trump está a punto de anunciar un agresivo plan de recorte de impuestos corporativos e individuales para incentivar la inversión y el gasto.

¿Cómo se cerrará la brecha de más gasto público y menos impuestos? En principio hay dos caminos:

 

1. Que la rebaja de impuestos estimule la economía más que proporcionalmente de tal forma que, al final, el Estado termine recaudado más aún con menores tasas impositivas;

2. O con mayor endeudamiento, aunque la perspectiva de alzas de tasas de interés puede jugarle una mala pasada a estos planes.

Si se opta por lo segundo, la deuda pública subirá fuertemente por encima de los US$ 19,9 billones que marca actualmente y comenzará a bordear el 120% del PIB. Hoy cada uno de los habitantes de ese país debe, en promedio, US$ 61.550.

Enfermedad endeudamiento Imagen 1  Codigo 24.02.2017

 

Este abultado endeudamiento y las perspectivas de tendencia creciente pueden ser un problema en el futuro. Pero hoy el principal foco del problema no está en la deuda pública, sino en la dinámica que viene evidenciando el endeudamiento privado.

¿Una nueva subprime a la vista?

Los hogares estadunidenses deben 12,58 billones de dólares, según las estadísticas provistas para la Reserva Federal de Nueva York al cierre de 2016. Este nivel se encuentra apenas US$ 99.000 millones por debajo del peak máximo alcanzado en 2008, previo a la explosión de la burbuja del mercado inmobiliario.

Respecto el tercer trimestre de 2016, la deuda de los hogares creció un 1,8% en el cuarto trimestre y se ubicó en un 12,8% superior al mínimo nivel evidenciado en el segundo trimestre de 2013.

En términos simples, los estadounidenses se han venido endeudando cada vez más y a un ritmo creciente. La contracara de esto es que la economía no se expandió lo suficiente como debería haber sido, sobre todo cuando el consumo explica las dos terceras partes de la actividad en ese país.

Pero en este creciente endeudamiento hay un síntoma diferente del que se vivió previo a la crisis inmobiliaria que desató el caos económico global y es que la deuda relacionada a la vivienda tiene menos peso proporcional que las otras líneas de crédito.

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Como se observa, la deuda hipotecaria ha perdido peso proporcional dentro de las deudas de los hogares. De hecho, en términos nominales el monto de crédito hipotecario está más bajo que en los momentos previos al estrés financiero de 2008.

Sin embargo, otros créditos fueron ganando fuerte presencia en las hojas de balance de las familias. Y muchos de ellos están en el nivel más alto dela historia:

– Deuda Automóviles: US$ 1,16 billones (récord)

– Deuda de Estudiantes: US$ 1,31 billones (récord)

– Deuda Tarjetas de Crédito: US$ 0,78 billones (récord)

¿Qué hay de malo en lo anterior?

Dos cosas.

La primera tiene que ver con la mora creciente que presentan este tipo de endeudamiento. Por ejemplo, los préstamos “subprime” (baja calidad) para comprar autos han alcanzado el nivel de mora más alto de los últimos ocho años: llegó a los US$ 23.270 millones en el cuarto trimestre de 2016, desde el peak previo de US$ 23.460 millones del tercer trimestre de 2008.

La segunda tiene que ver con la perspectiva de tasas de interés crecientes que hay en el horizonte. A medida que el costo del dinero se encarece, los mencionados préstamos también lo hacen ya que la gran mayoría de los mismos tienen condiciones de tasas de interés variables. Con tasas estables y a la baja, eso era beneficioso para el consumidor, pero ahora el escenario parece ser el opuesto.

Este monto creciente de la deuda de las familias estadounidenses debe ser considerado sin dudas en las estrategias de inversión a desarrollar en el futuro. Empresas que se han beneficiado con esta expansión del crédito pueden ser las más damnificadas si la situación del endeudamiento empeora.

Por esta manera, no es de extrañar que, por ejemplo, algunas acciones de automotrices como Ford (F) y General Motors (GM) presenten ratios de Precio/Ganancias ridículamente bajos de 11,1x y 6,3x respectivamente.

Quizás los inversionistas estén incluyendo en los precios el potencial panorama sombrío que asoma en el horizonte.

Diego Martínez Burzaco –  El Inversor Diario.

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