Vuelve la bicicleta financiera

                                                 

                                            tessore research Codigo 12.04.2017                 

Buenos Aires, Argentina – Desde hace un par de años que hay algunos inversores argentinos que están haciendo mucho dinero. Tanto con acciones como con bonos, los activos en pesos no paran de subir.

Recuerdo una Conferencia que dimos en el Sheraton de Colonia en septiembre del año 2015. En esa ocasión recomendamos por primera vez volver a los activos argentinos. Y desde ese entonces, no pararon de subir.

Te confieso que yo no estuve de acuerdo con esa recomendación.

No me gusta invertir en pesos, por más atractivo que sea el rendimiento. A pesar de eso, no hice nada para detener la recomendación de algunos de nuestros analistas.

Y la recomendación fue excelente. Fue excelente en ese 2015, también en el 2016 como también en este nuevo año. Todo sube y las inversiones en pesos les ganaron a las inversiones en dólares.

Y parece que la fiesta no quiere detenerse, tomo algo de aire, para volver a la carga. La bicicleta financiera vuelve a seducir a los inversores locales. El diario La Nación decía lo siguiente sobre el tema esta mañana:

El rebrote inflacionario que vino de la mano de los nuevos aumentos de tarifas de servicios públicos en los primeros meses del año y los métodos a los que vuelve a recurrir el Banco Central (BCRA) para intentar frenarlo crearon las condiciones para el regreso de un clásico nacional: la bicicleta financiera.

La expresión, acuñada en los años iniciales de la última dictadura, alude a la posibilidad de lograr amplias ganancias en plazos cortos casi sin tomar riesgos y sin realizar aportes productivos, con sólo apostar a elevadas tasas de interés internas.

En la jerga financiera al movimiento se denomina carry trade, una práctica especulativa que consiste en mover dinero de un mercado a otro o pasar de una moneda debilitada y mal remunerada (en este caso, el dólar) a otra por la que se paga más tasa, en un contexto de libertad para los movimientos cambiarios, lo que permite revertir la operación en el momento que se considere oportuno.

Para “traducir” estos párrafos en idioma fácil de entender, el negocio pasa por cambiar dólares, invertir en pesos a tasas altas y aprovechar que el tipo de cambio entre el dólar y el peso casi no se mueve para lograr retornos en dólares muy importantes.

Mientras que unas semanas atrás las tasas estaban bajas y no hacían tan atractiva esta movida, hoy las tasas subieron de nuevo y el negocio volvió a ser atractivo.

Es importante saber que hay dos negocios para hacer, uno es con riesgo y otro es sin riesgo.

El que tiene riesgo implica comprar Lebacs a 30 días y ganar una tasa del 24% anual. Si el dólar no se deprecia, el rendimiento en dólares es astronómico. El riesgo es justamente el dólar. Si este sube de valor, te come rentabilidad.

El segundo negocio, el que no tiene riesgo, implica hacer lo mismo que explicábamos en el párrafo anterior, es decir, comprar Lebacs pero acompañarlo con la compra de futuros del dólar para bajar el riesgo del tipo de cambio a cero. Para comprar este seguro hay que pagar un 18% anual. Por lo tanto, uno puede ganar un 4% anual con riesgo 0.

Ambos negocios pueden ser atractivos. El primero para aquellos que no le tienen tanto miedo al riesgo. El segundo para aquellos inversores más conservadores.

Dos años atrás este mismo negocio me parecía muy malo. Seguramente te preguntarás si sigo opinando lo mismo hoy…

Como te imaginarás, mi respuesta, ante la clara evidencia de los números, es clara. No hay mucho margen para opinar algo diferente…

Mi respuesta es que sigo opinando lo mismo. El negocio es malo. No le veo mucho sentido…

 

Puede ser atractivo para un inversor de corto plazo. O para un inversor de largo plazo que le asigne no más de un 10% de su cartera a este negocio especulativo.

Pero no más que eso.

No entiendo cómo hay inversores que destinan el 100% de su capital a esta movida especulativa. Es lo mismo que destinar el 100% de tus ahorros a invertir en empresas tecnológicas que están recién comenzando. El riesgo es altísimo. Hay muchas cosas que pueden salir mal en nuestro país y borrar las ganancias de un plumazo, en un instante.

¿Para qué arriesgar tanto? ¿Para qué poner tanto en juego?

Vivís en la Argentina, tu negocio o trabajo está en la Argentina, y además vas a destinar el 100% de tus ahorros a la locura argentina. Y todo esto cuando el dólar está increíblemente barato en nuestro país y la oportunidad de hacer inversiones estables y ganadoras en el exterior está al alcance de tu mano.

Recordá que el juego de las inversiones no es una carrera de 100 metros. Estamos ante una maratón.

Gana el que aguanta más. El que arriesga menos. El que logra la mejor ecuación riesgo-retorno. El atolondrado, el ansioso, el confiado, pierde siempre en la Argentina.

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Federico Tessore

Director – Tessore Research

www.igdigital.com