Singularity University, la apuesta por un futuro mejor

Considerada “la universidad más creativa del mundo”, no entrega títulos ni los exige para estudiar en ella. En exclusiva con Pyme, Paul D. Roberts, docente de la reconocida casa de estudios, habla sobre cómo las tecnologías disruptivas pueden impactar en millones de personas, generando un cambio multiplicador.

Innovadora, disruptiva, desestructurada y futurista son algunas de las calificaciones que se le pueden hacer a Singularity University (SU), considerada hoy “la universidad más creativa del mundo”, por la que ya pasaron 17 argentinos, entre ellos, los emprendedores Santiago Bilinkis y Leonardo Valente.

Fundada en 2008 por Ray Kurzweil y Peter Diamandis en el Centro de Investigación Ames del campus de la NASA en Silicon Valley, los Estados Unidos, funciona además como una aceleradora de start-ups y agrupaciones que desean implementar estrategias innovadoras para los grandes desafíos que enfrenta la humanidad. Es que de eso trata su misión: se ocupa de educar a los próximos líderes mundiales para que generen un impacto positivo y multiplicador y encuentren resoluciones concretas en áreas de interés social que repercutan en millones de personas en los siguientes 10 años.

“Nuestra plataforma de aprendizaje capacita a individuos y organizaciones para pensar respuestas innovadoras que aprovechen las tecnologías emergentes. Nuestra comunidad –conformada por empresarios, compañías, emprendedores, gobiernos, inversores e instituciones académicas– ofrece los ingredientes necesarios para crear un futuro más equitativo y enriquecedor para todos”, indica su sitio web.

En su visita a la Argentina, Paul D. Roberts, docente de esta reconocida casa de estudios que no entrega títulos ni los demanda para ingresar a ella, charló en exclusiva con Pyme. La entrevista se dio en el marco del Primer Hackaton Naves del IAE Business School, un evento que instó a 300 estudiantes MBA y EMBA y profesionales de distintos sectores a pensar proyectos de alto vuelo, apalancados en los últimos hallazgos tecnológicos, donde Roberts participó como orador invitado.

“Durante los próximos 30 años, nos encontraremos con una de las mayores transiciones que cualquier generación ha tenido que enfrentar: la constante disrupción tecnológica ya está afectando cada parte de nuestras vidas, cada negocio, cada industria, incluso lo que significa ser ‘humano’. La tendencia no muestra signos de desaceleración, sino, todo lo contrario. Se está expandiendo rápidamente. El mundo necesita urgentemente tomar una nueva postura y adoptar un conjunto de herramientas para superar los retos que se esperan. Por eso, apostamos por el cambio de mentalidad, para que ello se traduzca luego en un cambio organizacional”, dice el especialista en tecnologías exponenciales, que –con casi 20 años de experiencia en innovación, cambio creativo, economía, medios y entretenimiento– capacita a multinacionales que integran el ranking Fortune 500 y a equipos para construir dinámicas empresariales más audaces.

“El cambio tecnológico es exponencial, contrario a la visión intuitiva lineal. En el siglo XXI, no vamos a experimentar 100 años de progreso, si no que será equivalente a 20.000 años de avances”.

En respuesta a cómo inspira a sus alumnos, el experto afirma: “Como catalizadores de la transformación global, los impulsamos a servirse de herramientas como la inteligencia artificial, la nanotecnología, la robótica y la biología digital, que aceleran rápidamente los cambios”. Para ello, SU brinda tres programas, con actividades que incluyen experiencias educativas personalizadas, conferencias que incitan a la acción y laboratorios innovadores que incuban proyectos de impacto. Executive Program es el más largo de todos –dura 9 semanas– y explora “diversas metodologías que aseguran el éxito de nuevos modelos de liderazgo y administración”. Asimismo, Exponential Innovation Program aborda un plan intensivo de tres días que promete una inmersión profunda en los alcances más recientes y su utilidad práctica. Cada uno tiene un valor de u$s 14.500 y u$s 4.500, respectivamente.

Sin embargo, para formar parte del Global Solutions Program –la tercera propuesta de esta entidad educativa no tradicional sponsoreada por Google y que se lleva adelante todos los años durante el verano del hemisferio norte– no basta con tener dinero. Hace falta reunir los requisitos que SU busca: una combinación de espíritu emprendedor, fuerte compromiso con la comunidad y pasión por los avances científicos. En este caso, el foco está puesto en una competición que premia a los ganadores con un entrenamiento sobre el uso de nuevas tecnologías. “Durante cuatro semanas, las 80 personas seleccionadas se dividen en grupos para intentar dar solución a problemas complejos”, especifica Roberts, que nombra como ejemplo a la iniciativa Made in space, uno de los proyectos insignia –y orgullo de los profesores– que surgieron de él. Gracias a la idea, ante una emergencia, la dependencia de la Tierra ya no es tan alta: ahora, una impresora 3D especialmente diseñada para trabajar en gravedad cero resuelve casi cualquier eventualidad espacial. Matternet, un dispositivo que utiliza drones para entregar medicamentos a personas aisladas; Modern Meadow, un sistema que cultiva carne in vitro y contribuiría a resolver la falta de alimentos; y Miraculous, un método para la detección temprana de cáncer a partir de una gota de sangre, son otras de las creaciones más destacadas.

Para que un desarrollo se vuelva exponencial, según Roberts, primero pasa por una etapa de digitalización, luego entra en una fase de explotación donde se desmonetiza y democratiza, para, por último, lograr la la penetración masiva. “Es necesario destrabar lo escaso y hacerlo abundante”, aconseja el especialista, quien toma a esta afirmación como una de las claves para arrancar desde cero un negocio.

Ahora bien, ¿se nace emprendedor o se aprende a serlo? Según el docente, “algunos nacen con los genes, pero es algo que se aprende”. “La necesidad es la madre de todos los inventos. Si debemos crear un futuro para nosotros mismos y las próximas generaciones, entonces nos veremos obligados por las circunstancias a ejercitar nuestras habilidades. A diario, recibimos un montón de oportunidades. Hace falta ejercitar nuestras capacidades”, responde, a lo que añade: “Para las generaciones más jóvenes, resulta más sencillo y más común experimentar, y en consecuencia, convertirse en entrepreneurs”.

Agustina Devinzenzi

https://www.cronista.com/pyme/negocios/Singularity-University-la-apuesta-por-un-futuro-mejor